jueves, 3 de noviembre de 2016

Qué jugos curan o fortalecen la salud

¿Qué jugos curan o fortalecen la salud?

Los zumos o jugos, fuente de salud

El cuerpo humano necesita de 8 a 10 vasos de agua cada día. Mucha gente toma gran parte de este líquido en forma de café, té, refrescos o alcohol, estimulantes que son antidietéticos por naturaleza. 

En cambio, los zumos naturales son saludables y revitalizantes.

En el libro "El poder de los zumos", su autor, Jay Kordich -a quien una dieta fundamentada en ellos lo ayudó a sanar de una grave enfermedad- Afirma que incluir los zumos en la alimentación “mejora el sistema cardiovascular, aumenta el rendimiento físico, baja la presión sanguínea, favorece el sueño por la noche e incrementa las energías”.

Fácil asimilación

Una de las ventajas fundamentales de la ingesta de zumos es que cuando se toman se elimina un proceso digestivo: la extracción del líquido de las fibras.

Al comer hortalizas y frutas frescas, el cuerpo extrae de la fibra en forma de líquido lo que necesita. 

La licuadora ahorra trabajo al organismo ya que separa el zumo de las fibras, de manera que el cuerpo recibe la máxima cantidad de sustancias nutritivas en pocos minutos.

Un aspecto clave es que el zumo que se extrae de la licuadora es diferente del envasado que se vende en los supermercados, ya sea concentrado o no. 

En primer lugar, es absolutamente fresco, lo cual es primordial dado que las sustancias nutritivas pierden muchas de sus propiedades al poco tiempo de haberlas licuado. Además, el zumo natural no está pasteurizado, esto es, cocinado, por lo que conserva vivas todas las células básicas para la salud. 

Por último, los zumos naturales son puros, sin aditivos ni conservantes.

¿Batidora=licuadora?

Con frecuencia, las personas tienen un concepto equivocado del papel que desempeña una licuadora. 

Se plantean: ¿Por qué no se pueden poner las frutas en una batidora o en un minirrobot de cocina? La respuesta es sencilla. La batidora y el minirrobot convierten los alimentos en un puré que no es más que la versión líquida de la fruta o la hortaliza entera. La licuadora, sin embargo, extrae los zumos de la fibra.

Un dato: una taza de zumo de zanahoria contiene el equivalente nutritivo de cuatro tazas de zanahoria cruda troceada.

Los zumos que se toman inmediatamente después de prepararse contienen casi el 95% del valor nutritivo de la fruta o la hortaliza y proporcionan de inmediato el alimento al cuerpo liberándolo al torrente sanguíneo.

Zumos de hortalizas

Cuando una persona adquiere una licuadora lo primero que suele hacer es prepararse zumos de fruta. 

Ciertamente, no hay nada más sabroso que un zumo de manzana recién exprimido. Ahora bien, existen unas cuantas razones que aconsejan que los zumos se hagan sobre todo con las hortalizas y que las frutas, sin renunciar a tomarlas en zumos, se coman también enteras.

En primer lugar, las hortalizas son más difíciles de digerir cuando se ingieren enteras. Son más pesadas y se descomponen con mayor lentitud que las frutas. Por otro lado, las verduras son los pilares de la vida, las responsables de que los músculos, los tejidos, las glándulas y los órganos se mantengan fuertes y sanos. Al tomar zumos de hortalizas, el cuerpo recibe casi el 100% de los nutrientes que contienen. 

Por último, las frutas contienen mucha pectina, que ayuda a la digestión y regula el funcionamiento del organismo. 

La pectina se absorbe mejor cuando se come la fruta entera.

Los alimentos frescos, no cocinados, ayudan al cuerpo a eliminar toxinas y le permiten renovar fuerzas y energías; hacen que la piel se mantenga tersa, el cabello brillante, el aliento fresco y que todo el organismo esté bien regulado; los resfriados y las gripes disminuyen; los dientes son menos propensos a las caries y las encías a sangrar.

Algunas investigaciones han demostrado que el betacaroteno-una sustancia presente en algunas hortalizas- es esencial para la prevención de muchas enfermedades, ya que actúa como antioxidante y neutraliza las moléculas perjudiciales conocidas como radicales libres. De este modo, protege las características genéticas de cada célula, lo cual se traduce en una menor posibilidad de que se desarrollen tumores malignos. 

Algunas verduras con betacaroteno son la zanahoria, el brécol, el repollo, la coliflor, espinacas, coles, berro, rutagaba...

Papaya, piña y tamarindo son los ingredientes estrella de una dieta muy tropical. Son ideales para rebajar la antiestética despensa de grasa que se hace fuerte en determinadas zonas, forma parte de las llamadas dietas exprés, lo que supone que hay que practicarla con mesura y en cortos períodos de tiempo.

Las dietas de zumos se prodigan por todos lados para bajar de peso en corto período de tiempo. Además, suelen aportar como ventaja añadida un saludable efecto depurativo. Sin embargo, habrá que extremar las precauciones a la hora de elegir las frutas y la cantidad a ingerir porque un exceso de azúcar puede conllevar un aumento de peso.

La piña, la papaya y el tamarindo conforman un eficaz trío que ataca directamente al volumen adipocitario que toma asiento en las zonas conflictivas en forma de reserva grasa. Escasas en calorías y muy saciantes, no sólo propician una rápida pérdida de peso sino que sirven para eliminar toxinas y depurar el organismo.

Su capacidad para reducir centímetros de más radica en que la papaya y la piña ejercen como movilizadores del tejido graso, al tiempo que el tamarindo despliega su poder para quemar ese exceso de grasa a nivel celular.

Movilizadores del tejido graso

Las células adiposas son auténticos almacenes de grasa. En su insaciable capacidad de acopio pueden multiplicar hasta por diez su tamaño, lo que se traduce en un aumento de peso y de volumen. La batalla antigrasa se libra a nivel calórico con una reducción drástica de la ingesta de calorías, santo y seña de toda dieta de zumo que se precie.

En este sentido, la piña y la papaya contienen todo un arsenal de enzimas biocatalizadoras que actúan como movilizadores del tejido graso y del tejido conjuntivo. Ambas potencian el drenaje de sus zonas esclerosadas, donde las retracciones de la dermis dan paso a la característica piel de naranja y a las alteraciones del retorno venoso.

Efecto quema-grasa

El objetivo de esta dieta de zumo tan tropical es reducir el cúmulo de grasa. Tras la acción movilizadora de la piña y la papaya, el rico tamarindo incorpora en su composición ácidos que tienen poder para quemar el exceso de grasa. Todo ello gracias a su estelar intervención en el ciclo del ácido cítrico que tiene lugar en el interior de la célula.

Una dieta a base de zumos implica un ahorro energético. De esta forma, el organismo puede utilizar la energía en otras funciones más saludables, como reparar, desintoxicar, normalizar y revitalizar los tejidos. Además, durante su seguimiento disminuye el apetito de forma progresiva y el cuerpo busca la energía (glucosa) en los depósitos de triglicéridos almacenados en los adipocitos.

Bajar entre 2 y 5 kilos

Esta dieta de zumo de entre 3 y 7 días de duración posibilita una pérdida de entre 2 y 5 kilos, dependiendo del peso inicial. Supone la ingestión exclusiva de zumos de piña, papaya y tamarindo, aunque no deberán rebasarse los dos kilos diarios de fruta. Su espartano menú se acompaña con agua, así como con infusiones relajantes de naranjo amargo, manzanilla o melisa para antes de dormir.

Sus mejores destinatarios son aquellas personas que gozan de una salud de hierro, ya que puede generar estados carenciales. Por otro lado, se recomienda abstenerse de sus antigrasos favores a embarazadas, diabéticos insulinodependientes e individuos sometidos a un tratamiento médico continuado.

Cómo Mezclar los Zumos

La excepción al ‘todo vale’ son los zumos de verduras. Estos zumos ‘verdes’ se deben mezclar con los más suaves y gustosos, como el de zanahoria o manzana -de lo contrario es probable que se sufra algún malestar gástrico-. Salvo esta excepción, los zumos de frutas y hortalizas no se mezclan.

Masticar el Zumo

Cuando se beba un zumo de verduras debe masticarse. Esto significa pasarlo de un lado a otro de la boca hasta notarlo más tibio y más dulce. Este movimiento y el propio alimento activan las enzimas digestivas de la saliva.

Consejos en torno a la dieta de zumo

La dieta de zumo de piña, papaya y tamarindo aporta vitaminas, minerales, aminoácidos e hidratos de carbono. También fibra, grasa y proteínas en dosis ínfimas. Resulta muy eficaz para adelgazar, pero su problema es la falta de proteínas, por lo que se recomienda no prolongarla más allá de lo recomendado (entre 3 y 7 días).

Su drástica estrategia obliga al organismo a buscar la energía en los tejidos grasos, que además de acumular depósitos tóxicos son depositarios de una reserva hormonal. Por esa razón se recomienda mantener los tejidos en un buen estado de hidratación mediante la ingestión diaria de unos dos litros de agua, a ser posible mineral. La deshidratación puede acarrear cansancio y cefaleas. También se aconseja ingerir suplementos ricos en vitaminas B y C.

Preparar un zumo de Zanahorias

El zumo de zanahorias se toma crudo en cantidades que varían entre 50 y 400 gramos al día. Lo primero es limpiar las zanahorias de polvo e impurezas metiéndolas en agua. A continuación se raspa su superficie con un cuchillo sin pelar la piel. En ella es donde existe una mayor concentración de carotenos o vitamina A.

Pasando un kilo de zanahorias por la licuadora se saca alrededor de un cuarto de kilo de zumo. Este se puede diluir en agua y añadirle miel y limón. También es muy recomendable la mezcla del zumo con el de naranjas recién exprimidas.

Zumo de limón para los huesos

La cáscara de los huevos de color blanco es un verdadero almacén de minerales como el calcio, bicarbonatos y otras sustancias que pueden colaborar de forma decisiva a fortalecer los huesos. Además de la elevada cantidad de ellos que nos aportan, destaca su elevada calidad.

Para obtener estos minerales le proponemos un sencillo remedio que puede practicar tres veces por semana y una semana de cada mes. Lo primero que hay que hacer es limpiar bien la cáscara de un huevo blanco. Una vez limpio se introduce en un vaso y acto seguido se debe llenar el vaso con zumo de limón, utilizando una cáscara del limón para colocarla encima del huevo y sumergirlo dentro del zumo. Esta mezcla debe reposar durante toda la noche y a la mañana siguiente se saca el huevo con una cuchara, colamos el líquido y se ingiere durante el desayuno, lentamente.

La Licuadora

En el mismo momento en que alguien se decida explorar el mundo de los zumos, algunos utensilios de la actual cocina le parecerán objetos obsoletos, mientras que otros adquirirán un nuevo significado. Por ejemplo, el horno microondas se llenará de polvo, mientras que la heladera se convertirá en el nuevo punto focal.

La licuadora es la estrella de la cocina natural. Se debe colocar en la encimera, preferentemente cerca del fregadero, en un área despejada. Es utensilio caro pero, si se tiene en cuenta el provecho que se le puede sacar, su precio resultará ínfimo.

La diferencia de precios entre los distintos modelos se fundamentará en el tamaño del motor. Pero lo esencial es que tanto éste como la cuchilla tengan la suficiente fuerza como para funcionar eficazmente con grandes cantidades de piel, tallos y cortezas. Además, no debe pesar demasiado -entorno a cinco kilos-, y debe estar diseñada para que puedan prepararse varios zumos sin tener que desmontarla y limpiarla cada vez.

El recipiente debe estar ligeramente inclinado para que, cuando se introduzcan los alimentos en el conducto, el zumo se deslice por la rejilla y la pulpa resbale y salga por la parte posterior. 

Las mejores rejillas y cuchillas son las de acero inoxidable; la pulpa debe juntarse en un gran depósito -preferiblemente exterior- para no tener que retirarlo cada vez que se acumula demasiada.








Pedidos o consultas a:
mejora-tuvida-hoy@hotmail.com

miércoles, 2 de noviembre de 2016

¿Qué beneficios para la salud tiene el yogur?

¿Qué beneficios para la salud tiene el yogur?

El yogur, un viejo amigo

El yogur es un alimento simple: consiste básicamente en leche con el agregado de una bacteria "buena" que produce una enzima.

Esta enzima ataca los azúcares naturales de la leche produciendo el ácido láctico, que la convierte en yogur.

El yogur es superior a la leche en muchos aspectos. 

Sólo 220 gramos de yogur contienen el 35-40% de nuestra cuota diaria de calcio.

El yogur posee, proporcionalmente, más proteína digerible que la leche. 

Además de proteína, el alimento del músculo, el yogur contiene calcio, potasio y fósforo. Es una fuente extraordinaria de vitamina B-6, B-12, B-3 (niacina) y ácido fólico.

El yogur contiene tanto potasio como la banana, y muy poca grasa. 

100 gramos de yogur descremado contienen entre 0.5 y 2.0 gramos de grasa animal, mientras que el yogur entero tiene aproximadamente 3.5 gramos de grasa cada 100 gramos de yogur. 

Un pote de yogur dietético tiene unas 100 calorías, lo que resulta muy útil en planes de adelgazamiento.

Pero no todos los yogurs son iguales. 

El Food and Drug Administration de Estados Unidos obliga a especificar en la etiqueta si el producto ha sido calentado a temperaturas altas.

Muchas veces, los productores calientan el yogur a altas temperaturas para alargar la vida del producto en las góndolas de los supermercados, pero ese calentamiento destruye una gran cantidad del lactobacillus, o bacteria "buena". Por eso, es conveniente asegurarse que la etiqueta diga "con cultivos vivos".

De la misma manera, no es aconsejable poner el yogur en el freezer, ya que mata la bacteria "buena". 

No todos los yogurs especifican este tipo de información, pero es conveniente estar al tanto, porque el yogur sin lactobacillus vivos no es lo mismo.

El lactobacillus, o bacteria "buena", es invencible.

Los jugos gástricos del estómago no logran destruirlo ni a ella, ni a su beneficios. Y entre su beneficios figura la lucha contra el cáncer. 

Ya en 1898, el químico ruso Boris Metchinoff recibió el Premio Nobel por descubrir que la gente que toma yogur vive más.

En 1986, el National Cancer Institute de los Estados Unidos publicó los resultados de un estudio en donde se comprueba que la gente que come queso tiene una más alta incidencia de cáncer (por la grasa del queso), mientras que la gente que toma yogur tiene absolutamente el índice más bajo de cáncer.

Otros estudios importantes como los de Harvard Medical School y los del School of Medicine of the Universty of Chicago muestran fehacientemente que las mujeres que toman yogur tienen los índices más bajos de cáncer ginecológico.

¿Todos los yogures pueden ser considerados de esta manera?

Hay muchísimas variedades de yogur pero, verdaderamente todos merecen llamarse yogur o algunos no lo son exactamente?

Esta duda se ha planteado con la llegada de los pasteurizados, que no contienen las bacterias vivas y activas características de este producto lácteo.

Según muchos expertos, se trata de una leche fermentada diferente que se encuentra en una posición intermedia entre la leche y el yogur.

Lo que diferencia al clásico yogur de toda la vida de este nuevo producto lácteo es que el primero conserva vivas, tras la fermentación, sus dos bacterias principales que contienen los beneficios adicionales para la salud. Por ello, caducan a los 28 días de su elaboración y deben mantenerse en la heladera para su correcta conservación.

Por su parte, los pasteurizados carecen de estas bacterias, que han sido destruidas durante su fabricación, pero mantienen las mismas propiedades nutritivas que el yogur habitual.

Las bacterias activas hacen que el lácteo sea más digerible, contribuyen a mantener y generar la flora intestinal y aseguran un importante aporte de calcio.

En definitiva, permiten que este producto tenga las mismas propiedades que la leche, pero que su digestión sea más fácil. Por ello, las personas que padecen algún grado de intolerancia a la lactosa es preferible que consuman los clásicos yogures.

Las bacterias activas contribuyen a mantener y generar la flora intestinal.

Entonces ¿Qué beneficios para la salud tiene el yogur?

Algunas de sus Propiedades.

Se le atribuyen propiedades para disminuir los niveles de colesterol, en el organismo femenino reduce síntomas del síndrome premenstrual como la hinchazón y el malestar abdominal durante este periodo, ya que se reducen los mecanismos de defensa e incluso también ayuda a prevenir los síntomas de la cistitis (infección en las vías urinarias, sobre todo en la vejiga) que algunos casos tiene su origen en la migración de gérmenes patógenos del intestino a las vías urinarias.

En pacientes en recuperación postoperatoria de intervenciones quirúrgicas abdominales, ingerirlo puede ayudar a hacer más rápida la recuperación y mejorar la acción del tratamiento, dado que el yogur contribuye a la salud del aparato digestivo.

Un vaso de yogur natural de 250 mls. contiene 250 mgs. de calcio, mas que suficiente para prevenir la osteoporosis y otros problemas óseos. 


Contiene vitamina A y vitaminas del complejo B, además de otros minerales como el fósforo, el yodo, el potasio, el zinc; además sólo aporta por porción de 250 mls. 150 calorías. Por eso es recomendable para las personas con sobrepeso u obesas, en régimen de adelgazamiento; tiene propiedades cosméticas.

 Una mascarilla de yogur provee de humedad al rostro, es indicada para todo tipo de piel.

 En usos gastronómicos tiene mucha aceptación, en sopas, ensaladas, aderezos, platos fuertes, postres, galletas, gelatinas y pasteles. 



 
Pedidos o consultas a:
mejora-tuvida-hoy@hotmail.com
View My Stats