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lunes, 26 de septiembre de 2022

¿Las grasas trans afectan a la sensibilidad de la insulina y la diabetes?


La relación entre las grasas trans y el riesgo de diabetes no está del todo clara. 

Un gran estudio en más de 80 000 mujeres señaló que aquellas que consumían la mayor cantidad de grasas trans tenían un 40 % más de riesgo de diabetes (18). 

Sin embargo, dos estudios similares no encontraron relación entre la ingesta de grasas trans y la diabetes (19,20).

Varios estudios controlados que examinan las grasas trans y los factores de riesgo de diabetes, como la resistencia a la insulina y los niveles de azúcar en la sangre, muestran resultados inconsistentes (21,22,23,24,25). 

Dicho esto, la investigación en animales revela que grandes cantidades de grasas trans dañan la función de la insulina y la glucosa (26,27,28,29). 

En particular, en un estudio de 6 años en monos, una dieta alta en grasas trans (8 % de las calorías) causó resistencia a la insulina y aumento de la grasa abdominal y fructosamina, un marcador de niveles altos de azúcar en la sangre (30).

 

RESUMEN

Las grasas trans pueden generar resistencia a la insulina y diabetes tipo 2, pero los resultados de los estudios en humanos son mixtos.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

¿LAS GRASAS TRANS HACEN DAÑO A TU CORAZÓN?



Las grasas trans artificiales pueden aumentar el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca.

En una serie de estudios clínicos, las personas que consumieron grasas trans en lugar de otras grasas o carbohidratos, y experimentaron un aumento significativo del colesterol LDL (malo) sin un aumento correspondiente del colesterol HDL (bueno ) .

Mientras tanto, la mayoría de las otras grasas tienden a aumentar tanto el LDL como el HDL (12).

De manera similar, reemplazar otras grasas dietéticas con grasas trans aumenta significativamente su proporción de colesterol total a HDL (bueno) y afecta negativamente a las lipoproteínas, que son factores de riesgo importantes para la enfermedad cardíaca (13).

De hecho, muchos estudios observacionales relacionan las grasas trans con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca (14,15,16,17).

RESUMIENDO

Tanto los estudios observacionales como los ensayos clínicos sugieren que las grasas trans aumentan significativamente el riesgo de enfermedades cardíacas.


viernes, 16 de septiembre de 2022

¿QUÉ SON LAS GRASAS TRANS?



Es posible que haya escuchado mucho sobre las grasas trans.

Estas grasas son notoriamente poco saludables, pero es posible que no sepa por qué. 

Aunque la ingesta ha disminuido en los últimos años a medida que aumenta la conciencia y los reguladores restringen su uso, las grasas trans aún representan un problema de salud pública.

Este artículo explica todo lo que necesita saber sobre las grasas trans.

¿Qué son las grasas trans?

Las grasas trans, o ácidos grasos trans, son una forma de grasa no saturada. 

Vienen en forma natural y artificial. 

Las grasas trans naturales o de rumiantes se encuentran en la carne y los productos lácteos de los animales rumiantes, como el ganado vacuno, ovino y caprino. Se forman naturalmente cuando las bacterias en el estómago de estos animales digieren el pasto.

 

vaca pastando

Estos tipos generalmente comprenden del 2 al 6 % de la grasa en los productos lácteos y del 3 al 9 % de la grasa en los cortes de carne de res y cordero ( 1 , 2 ).

 Sin embargo, los consumidores de lácteos y carne no deben preocuparse.

Varias revisiones han concluido que una ingesta moderada de estas grasas no parece perjudicial (3,4,5).

La grasa trans de rumiantes más conocida es el ácido linoleico conjugado (CLA), que se encuentra en la grasa láctea. Se cree que es beneficioso y se comercializa como suplemento dietético ( 6 ,7, 8 ,9). 

Sin embargo, las grasas trans artificiales, también conocidas como grasas trans industriales o grasas parcialmente hidrogenadas, son peligrosas para la salud. 

Estas grasas se producen cuando los aceites vegetales se alteran químicamente para que se mantengan sólidos a temperatura ambiente, lo que les da una vida útil mucho más larga (11).

 

RESUMEN

Las grasas trans se encuentran en dos formas: naturales, que se encuentran en algunos productos animales y no se consideran dañinas, y artificiales, que son aceites vegetales hidrogenados y tienen graves consecuencias para la salud.


miércoles, 4 de enero de 2017

Cómo detectar las grasas trans escondidadas en los alimentos

Cómo detectar las grasas trans escondidadas en los alimentos

¡Cuidado! Grasas trans escondidas

¿Sabías que muchos de los alimentos industriales que consumimos tienen grasas saturadas camufladas?

Aperitivos, galletas, dulces industriales o productos precocinados

Contienen grandes cantidades de grasas saturadas y ácidos grasos «trans» camuflados bajo el término grasas vegetales. 

Las grasas trans pueden encontrarse ocultas en los alimentos y pueden además en ocasiones, estar relacionadas con las grasas de origen vegetal.

“La gente lee grasa vegetal en una etiqueta y se relaja, tiende a asociarla con un perfil saludable, cuando no siempre es así”, alertan los expertos.

Papas, sal y grasa vegetal, es cuanto figura en la etiqueta de muchas de las bolsas de aperitivos que pueblan los supermercados. Tras un primer vistazo, y al constatar la ausencia de conservantes, colorantes y estabilizantes, muchos consumidores apostarían por asegurar que se trata de un producto saludable. Sin embargo, la realidad es que el “snack” podría albergar grandes cantidades de sustancias perjudiciales para el corazón. 

La falta de claridad, que no sólo afecta a los datos que aportan los aperitivos, sino también a muchos otros productos de dulces industrial, precocinados y alimentos de comida rápida, exige un cambio en la legislación sobre la información nutricional que le llega al consumidor, tal como están reclamando, estos días, diferentes especialistas de todos los ámbitos.

“Al leer una etiqueta en la que sólo se dice grasa vegetal, sin más detalles, siempre hay que sospechar”, alerta Pedro Mata, director de la Unidad de Lípidos de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, quien subraya que “el que usa aceites saludables siempre lo destaca” como un activo importante de su producto.

Estas grasas saturadas contribuyen a aumentar los niveles de colesterol en sangre. Su abuso también se ha relacionado en la literatura científica con un mayor riesgo de obesidad, problemas metabólicos y otros trastornos, como el cáncer.

Pese a este perfil tan poco saludable, estos aceites “ocultos” en las listas de ingredientes no son, sin embargo, los que más preocupan a los especialistas. El verdadero caballo de batalla para nutricionistas y cardiólogos son las grasas “trans”.

Estos lípidos están presentes de forma natural -y en pequeñas cantidades- en la carne de los rumiantes y en los productos lácteos, pero, la mayor parte de los que consumimos tienen un origen 'artificial'. 

Gracias a un proceso denominado hidrogenación y a partir de aceites vegetales, es posible obtener estas grasas, que resultan muy baratas y de fácil manejo para la industria.

Mejoran la apariencia de los alimentos, garantizan su sabor e incluso hacen que perduren más. Sin embargo, estudios científicos han concluido que ingerir cinco gramos diarios de estos lípidos aumenta hasta un 25% el riesgo de infarto.

Las “trans” son especialmente dañinas para el corazón porque, al contrario que las saturadas, no sólo elevan los niveles de LDL -también conocido como “colesterol malo”-, sino que también provocan un descenso en el HDL o “colesterol bueno”, generando todo un cóctel perjudicial para el organismo.

Muchas de las galletas, aperitivos, dulcería industrial, productos precocinados o de comida rápida que existen en el mercado se elaboran a partir de ácidos grasos “trans”, por lo que, para el consumidor medio, no es difícil ingerir una dosis considerable a la semana.

“El verdadero problema es que la gente no es consciente de la cantidad de este tipo de grasas que consume”, apunta Jordi Salas, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, quien asegura que “las estimaciones muestran que, en Occidente, entre el 4% y el 9% de las grasas que la gente toma se consumen en forma de 'trans'” mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar el 1%.

¿Como controlar estas grasas?

Según los especialistas, el total de grasa en la alimentación debe ser inferior al 30% de las calorías consumidas y, de ellas, la mayor parte debe ingerirse en forma de ácidos grasos insaturados, precisamente los que le han otorgado el calificativo de “saludable” al aceite vegetal.

Estas grasas pueden dividirse en dos tipos: poliinsaturadas y monoinsaturadas. Ni las primeras -contenidas abundantemente en el aceite de girasol- ni las últimas -el mejor ejemplo es el aceite de oliva- elevan significativamente los niveles de colesterol en sangre, por lo que se consideran beneficiosas para el organismo. Sin embargo, muchos expertos coinciden en señalar a una de ellas como especialmente saludable.

Estas diferencias tan significativas en el perfil saludable de las diferentes grasas han llevado a distintos organismos a reclamar en numerosas ocasiones una regulación específica.

Hay que tener en cuenta que en la alimentación actual hay exceso de ácidos grasos omega 6 y déficit de ácidos grasos omega 3, y muchos de los aceites vegetales contienen exceso de omega 6 y nada de omega 3. Volviendo a las grasas trans, los médicos británicos han solicitado a las autoridades “una prohibición total de las grasas 'trans'” que, según indican, ayudaría a salvar muchas vidas. 

La Sociedad Española de Cardiología ya hizo pública la misma reivindicación hace un par de años. 

A través de la red European Heart Network -un organismo que engloba a varias sociedades que promueven la salud cardiovascular- esta Fundación ha elevado al Parlamento Europeo una petición para que se regule la presencia de estos lípidos en los alimentos. El objetivo es que sea de obligado cumplimiento referir en el etiquetado si el producto contiene ácidos grasos 'trans' y en qué cantidad. 

Las 'trans' aparecieron hace décadas para intentar mejorar el perfil de las grasas de origen animal, pero al final resultaron ser peores que esas grasas saturadas.





Pedidos o consultas a:
mejora-tuvida-hoy@hotmail.com
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