lunes, 4 de julio de 2016

Cómo cubrir las necesidades nutritivas del deportista

Cómo cubrir las necesidades nutritivas del deportista

Alimentación para deportistas

¿Por qué es importante una nutrición adecuada para hacer deportes?

Porque una alimentación adecuada permite optimizar el rendimiento físico y retrasar la fatiga.

Pero para lograr una dieta equilibrada va a depender de las necesidades de cada deportista, al tipo y duración del ejercicio, al momento (si se trata de un entrenamiento o si está en una competición) y a las condiciones en las que se realiza ese deporte.

Entonces ¿Cómo tendrá que ser la nutrición para cubrir todas las necesidades?

Deberá tener:

Hidratos de carbono

Son los que mayor presencia deben tener en la dieta del deportista. 

Nuestro cuerpo los acumula en forma de glucógeno en el músculo y en el hígado.

Las reservas son limitadas; se agotan hora y media o dos horas después de comenzar el ejercicio intenso, de ahí que la dieta deba aportar cantidad suficiente de carbohidratos para restituir las pérdidas y evitar la fatiga temprana.

Son fuente de carbohidratos: cereales (pan, arroz, pastas, cereales de desayuno, galletas, etc.), legumbres, patatas, frutas, lácteos azucarados, bebidas para deportistas y dulces.

En ocasiones se recurre a medidas que incrementan las reservas de glucógeno, conocidas como "sobre compensación" o "sobrecarga de carbohidratos". Para conseguirlo, inicialmente se instaura una dieta pobre en carbohidratos junto con un entrenamiento fuerte, lo que reduce al mínimo las reservas de glucógeno. A continuación y durante tres días, se aplica una dieta de alto contenido de carbohidratos con un entrenamiento ligero y por último, se aconseja una ingesta elevada de carbohidratos en el día de la competición.

Grasas

 Conforme se van agotando las reservas de glucógeno, el organismo las emplea como principal combustible energético en pruebas deportivas de larga duración. 

Las cantidades que debe aportar la dieta de estos nutrientes, en periodo de entrenamiento, son las que se recomiendan a la población general, con un predominio de las grasas insaturadas (aceites, frutos secos o pescado azul) sobre las grasas saturadas (lácteos completos, nata, mantequilla, carnes grasas y derivados, vísceras y repostería industrial).

Proteínas

Las necesidades proteicas de los deportistas son ligeramente superiores a las de las personas sedentarias, debido a un mayor desgaste, a una mayor masa muscular y a la utilización de parte de la mismas como combustible energético. 

Los alimentos proteicos que se incluyen en la alimentación diaria son suficientes para cubrir estas necesidades sin necesidad de recurrir a suplementos que acarrean problemas de salud (desmineralización, sobrecarga renal…).

Vitaminas y minerales. Si la dieta es equilibrada, variada y adecuada, incluye cantidad suficiente de vitaminas y minerales. Sólo se pautarán suplementos en casos específicos y de mano de un profesional.

La hidratación

Con la práctica de ejercicio físico aumenta la sudoración para equilibrar la temperatura corporal y se pierden agua y electrolitos. 

Si el organismo está hidratado, el rendimiento, la velocidad y la resistencia física no se verán afectados, ni habrá riesgo de hipertermia (temperatura corporal mayor de 39º centígrados). 

Las necesidades de líquidos dependen de la duración e intensidad del ejercicio y de las condiciones climáticas (temperatura y humedad). 

Lo adecuado es aportar bebidas a una temperatura de entre 9-15ºC, beber líquidos (bebidas isotónicas o agua de mineralización débil) media hora antes, durante y al acabar el ejercicio.

Tipos de dietas
Entrenamiento

Resulta fundamental respetar cada día el número de comidas, su composición y los horarios. Se recomienda distribuir la alimentación en cinco tomas: desayuno, comida y cena y un almuerzo o merienda al menos una hora antes del entrenamiento. 

La comida fuerte previa al entrenamiento deberá realizarse al menos 3 horas antes del mismo. 

La dieta diaria puede incluir: 250 gramos de pan integral, un litro de lácteos bajos en grasa, 130 gramos de carne ó 150 gramos pescado ó 2 huevos, 350 gramos de fruta fresca y 250 mililitros en zumo y 50 gramos de fruta seca, 200 gramos de pasta o arroz (cocido) ó 200 gramos de patata, aceite de oliva y otras grasas como la margarina o mantequilla, 30 gramos de miel o azúcar y 40 gramos de frutos secos.

Competición

La dieta de competición abarca los tres días previos y el día de la competición.

Los días previos el deportista tiene mayor motilidad gastrointestinal debido al estrés que le supone competir, lo que se asocia a diarrea. 

Conviene que durante esos días la comida sea rica en carbohidratos y pobre en grasas y fibra, para mejorar su tolerancia, reducir la diarrea y la mala absorción de nutrientes.

La comida deberá realizarse 3 horas antes de la prueba para asegurar un adecuado vaciado gástrico, optimizar las reservas de glucógeno y conseguir unos niveles de glucosa en sangre normalizados. 

Recomendaciones generales:

Incluir una buena ración de arroz o pasta y evitar la legumbre y las ensaladas en la comida previa a la prueba.

Disminuir el aporte proteico para facilitar la digestión.

Preferir el pescado blanco a la carne y acompañarlo de patatas al vapor o al horno. 

Sustituir el pan integral por pan blanco. 

Incluir como postre yogur natural, tomar zumos en lugar de fruta fresca. 

Asegurar un adecuado aporte de líquidos. Una hora antes de la competición, conviene ingerir bebidas isotónicas, pan o galletas. 

Durante la competición, sólo se debe aportar alimentos en los deportes de larga duración (carreras, ciclismo, etc.).

Dieta de recuperación

Destinada a recuperar las reservas de glucógeno.

Se han de tomar alimentos y líquidos en los 15 primeros minutos tras la prueba, momento en el que el organismo asimila con mayor rapidez los nutrientes ingeridos, sobre todo los carbohidratos. Dicha toma debe aportar entre 0,7 gramos y un gramo de carbohidratos por kilo de peso. Por ejemplo: 500 mililitros de bebida isotónica, 2 barritas energéticas de 35 gramos y un plátano o 300 mililitros de zumo de naranja, 300 gramos de compota de fruta y 40 gramos de galletas. 

Después, cada 2 horas, se aconseja tomar unos 50 gramos de carbohidratos (125 mililitros de zumo, 30 gramos de galletas y una fruta).

En ocasiones será preciso recurrir, bajo el control de un especialista, a suplementos de aminoácidos y antioxidantes -que aceleran la recuperación muscular- especialmente si se practican deportes de mucho desgaste (maratón, triatlón, ciclismo, etc.).

Gasto energético estimado

Deportes de fuerza (levantadores de pesas, lanzadores en atletismo, etc). 

Un circuito de fuerza y resistencia de 2 horas tiene un coste energético de cerca de 1.000 calorías.

Deportes de resistencia (maratón, ciclismo, triatlón…). 

Se requiere de un gran volumen de entrenamiento semanal. En una maratón se puede llegar a consumir 2.800 calorías, en una etapa ciclista de 5 horas unas 4.800 y en una marcha montañera de 6 horas, en torno a 2.100 calorías.

Deportes de equipo (fútbol, baloncesto…). En un partido de fútbol se pueden llegar a consumir hasta 1.800 calorías, ya que exige resistencia y velocidad.













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viernes, 1 de julio de 2016

Cómo combatir el insomnio con alimentos

Cómo combatir el insomnio con alimentos

Alimentos para combatir el insomnio

Constituye uno de los principales motivos de accidente laboral debido a la incapacidad de atención que muestra la persona que lo padece. Se cree que un 10 % de la población presenta este trastorno del sueño.

Afecta más a las personas mayores y a las mujeres durante el embarazo y la menopausia que a las jóvenes y a los hombres. Se necesita cubrir las necesidades de sueño para encontrarse bien.
Un problema de sueño prolongado produce un estado de irritabilidad en quien lo padece, pudiendo ocasionarle una depresión.

Tenemos que distinguir entre un problema de sueño temporal que es aquel que puede durar unos 20 días, más o menos, y problema de insomnio crónico cuando se prolonga más de este periodo.
No existe un número exacto de horas que una persona debe dormir.
Cuando alguien es pequeño necesita dormir muchas más horas.

Los bebes se pasan las 3/4 partes del día durmiendo. Un niño puede necesitar 9 o 10 hs. diarias.
Un adulto suele dormir unas 7 u 8 horas, pero hay personas que necesitan mucho menos. Las personas mayores necesitan dormir menos horas, por lo general con unas 6 horas ya es suficiente.
Se puede decir que una persona duerme lo suficiente cuando al despertarse se da cuenta que ha dormido lo suficiente y durante el día se siente bien.

Se considera que una persona padece insomnio cuando , al levantarse por la mañana, siente que no ha dormido lo suficiente, cuando a lo largo del día siente necesidad de dormir, presenta la cabeza cargada y tiene dificultades de concentración.

Síntomas
Imposibilidad de dormir, nerviosismo, vigilia, no poder dormir muchas horas seguidas, despertarse muy pronto por las mañanas o en mitad de la noche, etc.

Causas
Muchas son las causas que impiden dormir bien. Entre todas ellas mencionaríamos las siguientes:

Estrés: situaciones de angustia personal por problemas personales relacionados con el trabajo, la pareja etc., la depresión, son las causa muchas veces de no poder conciliar el sueño.

Hábitos inadecuados de descanso: El cambiar constantemente de horario de sueño, intercambiando el día por la noche por motivos de trabajo, viajes en avión (jetlag), fiestas, siestas demasiado prolongadas, etc., dificulta al organismo la posibilidad de adquirir un hábito adecuado de sueño.

Problemas ambientales o materiales: Una alimentación demasiado abundante rica en grasas animales y realizada poco antes de ir a la cama. El uso de bebidas alcohólicas o excitantes con cafeína pueden impedir un sueño normal.

Ejercicio fisico: Un ejercicio físico fuerte, realizado poco tiempo antes de ir a la cama, impide muchas veces conciliar el sueño. De igual manera el sedentarismo es muchas veces el responsable de esta patología.

Uso inadecuado de la cama: La costumbre de leer en la cama, escuchar música o ver la televisión son las causas que originan problemas de sueño.

Excesivo calor: Cuando el calor es muy elevado, a veces resulta muy difícil conciliar el sueño. Esto ocurre especialmente en veranos muy calurosos.

Enfermedades físicas: Ciertas enfermedades físicas, como problemas de bajo nivel de azúcar en la sangre, tiroides, anemia ferropénica, enfermedades respiratorias, (ronquidos, apnea del sueño o asma), etc. influyen en el sueño. El dolor físico producido por las mismas enfermedades, especialmente las de naturaleza reumática, o los medicamentos para combatirlas son causas que nos pueden impedir dormir bien.

Plantas medicinales que favorecen el sueño

Plantas  con propiedades sedantes o hipnóticas que nos ayudan a dormir mejor.

Valeriana : Tiene propiedades hipnóticas, favoreciendo el sueño. (Infusión de una cucharada de raíz antes de irse a dormir) (Tomar cápsulas de planta seca de acuerdo al prospecto)

Lechuga: La lechuga tiene un efecto tranquilizante. Ayuda a calmar los nervios, controlar las palpitaciones y a dormir mejor por las noches, evitando el insomnio. (Tomar una buena ensalada de lechuga, con aceite de oliva antes de irse a dormir. Esta propiedad se incrementa si realizamos una decocción al 50 % de hojas de lechuga y nos tomamos un par de vasos al día, por las mañanas y antes de acostarnos).

 Los componentes que le otorgan esta propiedad son la lactucina, uno de los principales componentes del jugo de la lechuga.

Flor de pasión o Pasionaria : Especialmente interesante cuando la situación de desasosiego no nos deja conciliar el sueño y padecemos de insomnio. Se puede utilizar también con los niños o con las personas mayores, incluso con tratamientos prolongados, lo cual les permitirá descansar mejor por la noche.
Muy aprovechable para ayudar a aquellas personas que están siguiendo un tratamiento contra la depresion o que tienen tendencia a mostrarse tristes u abatidos, en situaciones como la reciente perdida de un empleo, el fallecimiento de alguna persona querida, los problemas nerviosos relacionados con la menopausia. También muy útil para calmar los nervios en aquellas situaciones en que las exigencias del trabajo nos obligan a enfrentarnos a una situación estresante: exposiciones delante del público, exámenes, etc. (Infusión de un par de cucharadas de la planta seca por medio litro de agua. Beber un par de tazas pequeñas al día) (Maceración la cantidad que se desee de planta seca con la misma cantidad de alcohol durante una semana. Filtrar y tomar unas 25 gotas al día).

Melisa : Además de tranquilizante de los nervios, el toronjil o melisa tiene propiedades ligeramente narcóticas. Todo ello resulta interesante cuando se tiene dificultades para dormir. (Infusión de una cucharada por vaso de agua durante 15 minutos. Un vaso media hora antes de irse a la cama) (Poner tres gotas de esencia en un terrón de azúcar y tomar media hora antes de ir a dormir)

Lópulo : Constituye un buen sedante para los nervios. (Infusión de una cucharadita de flores secas por vaso de agua).

Limonero:  El jugo de un limón combinado con un par de cucharadas de miel mezclados en agua tibia antes de irse a la cama ayuda a conciliar el sueño.

Menta o mentastro : El mentastro al igual que la menta piperita se utiliza par calmar las palpitaciones cardiacas se puede beber agua caliente con unas gotas de su esencia. (No es demasiado habitual, sin embargo, encontrar esencias de esta variedad de menta en las farmacias o herbolarios.) Se puede utilizar de igual manera para paliar los efectos psicosomáticos de la depresión o para conciliar el sueño.

Nebeda : Con acción semejante a la valeriana (Infusión de una cucharada de planta seca o tierna por vaso de agua. 1 taza antes de irse a la cama).

Plantas de uso externo

Salvia : Añadir al agua del baño la Infusión de 3 cucharadas de planta seca en un litro de agua. Tomar un baño durante 15 o 20 minutos

Tomillo : Es un relajante y somnífero muy suave. En situaciones de cansancio o pesadez general se puede aplicar un baño relajante añadiendo en el agua de la bañera una buena porción de infusión de flores de tomillo. (Aquí influye mucho el aminoácido lisina, que resulta imprescindible en el organismo para que los jóvenes tengan un adecuado crecimiento y cuya falta puede provocar, entre otros síntomas, la sensación de cansancio o pesadez general) Una infusión muy ligera, a razón de una cucharadita de té por taza de agua ayuda a conciliar el sueño.

Alimentos para dormir mejor

Se ha comprobado que las comidas ricas en calcio, magnesio y vitaminas B y C favorecen el sueño.

Vitaminas

• Grupo B: Pueden obtenerse de los Cereales integrales (trigo, avena, cebada, etc.) Frutos Secos (avellanas, almendras, nueces) Verduras (las coles, la coliflores, las espinacas, los Rábanos, la endivia, los Rábanos, las Lechugas...) Levaduras de Cerveza, etc.

Vitamina C: Entre las principales alimentos ricos en esta vitamina tenemos los pimientos, siendo una de las plantas del mundo que posee más cantidad, después de la acerola (Malpighia glabra L) o del escaramujo (Rosa canina . También son muy ricos los cítricos (naranjas, limones, pomelos, etc.).

Minerales

• Calcio: Plantas ricas en calcio son las legumbres (como los frijoles negros y blancos , los garbanzos, los cacahuetes) vegetales verdes (como las coles, las espinacas, los nabos), frutos secos (como las almendras o los higos secos)


• Magnesio:Plantas ricas en magnesio son las judías, las espinacas, o el germen de trigo.




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