jueves, 16 de octubre de 2014

Cómo alimentar adecuadamente a niños de 6 a 12 meses

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Cómo alimentar adecuadamente a niños de 6 a 12 meses

Alimentación en Niños de 6 a 12 Meses

En los niños menores de un año es muy importante el tipo de alimento que se suministra, a qué edad, la forma de preparación y la cantidad, pues esta etapa es crucial para la adquisición de buenos hábitos alimentarios y un adecuado estado nutricional.

La selección de los primeros alimentos complementarios está basada en la capacidad de ser aceptados y digeridos por el bebé de forma adecuada, además de constituir fuentes de nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo y que no son capaces de adquirirse a través de la leche materna a partir de los seis meses de vida.



Introducción paulatina



Para la introducción paulatina de los alimentos sólidos que complementan la ingestión de leche materna deben considerarse las diferencias de cada bebé, teniendo en cuenta algunas características como peso, desarrollo, actividad y apetito, y que constituyen la guía para iniciar el proceso de adaptación con alimentos diferentes a la leche dentro de su dieta. En esta primera etapa de la alimentación es conveniente ofrecer al bebé alimentos de textura suave en forma de papillas que ayuden a su fácil digestión, elaborados a partir de un solo ingrediente y en cantidades muy pequeñas. Una vez que el niño haya aceptado una clase de alimento, es recomendable esperar de tres a cinco días para añadir uno nuevo, así como el incremento en la cantidad en forma lenta y progresiva, de acuerdo con el apetito y la respuesta del pequeño.

La leche humana es considerada el alimento de elección durante los seis primeros meses de vida por su impacto beneficioso en la salud del niño, en su desarrollo, en la inmunidad y en aspectos psicológicos, sociales, económicos y medioambientales. Ella se adapta perfectamente a las características metabólicas, digestivas e inmunológicas del lactante, y a los cambios que se dan en él durante esta etapa.



Seis meses

Generalmente en el mundo la introducción de alimentos se inicia con las frutas, ya que aportan energía por ser fuentes de carbohidratos, vitaminas como la A y la C necesarias para satisfacer los requerimientos del bebé a esta edad, minerales, antioxidantes y fibras que garantizan la adecuada digestión y asimilación.

Las frutas generalmente son dulces, lo que favorece que sean aceptadas por el niño.

La incorporación de alimentos con fibra dietética está dada por su capacidad de atraer agua, intercambiar iones y absorber la bilis. Ella le confiere saciedad a la dieta, pues demora el vaciamiento gástrico, evita la constipación por el aumento del volumen del bolo fecal y mejora el metabolismo de los carbohidratos a través de su acción sobre la digestión de los almidones y la absorción de la glucosa. Estos aspectos favorecen una adecuada digestibilidad y asimilación de nutrientes. En Cuba se recomienda comenzar con frutas como guayaba, piña, frutabomba, mamey, plátano, tamarindo, melón y mango.

Los purés de frutas y vegetales tienen la particularidad no solo de aportar los nutrientes propios y necesarios en esta etapa de la vida del bebé, sino que pueden ser fortificados con otros como el hierro, fundamental a los seis meses por agotarse las reservas del niño y no ser suficientes las de la leche materna. Ello está dado por las necesidades de crecimiento mental y físico del bebé que pueden garantizar un óptimo desarrollo.

Los vegetales aportan vitaminas y minerales necesarios para complementar los requerimientos del niño, de ahí que se sugiera su introducción con vegetales amarillos, rojos y verdes, ricos en intermediarios naturales del metabolismo de las vitaminas y en particular de la A, como es el caso de los carotenos.

En Cuba se recomienda iniciar el suministro de vegetales con tomate y zanahoria, no solo por su contenido en nutrientes, también por su fácil digestibilidad, baja toxicidad y aceptación por el bebé.

Las viandas constituyen una excelente fuente energética; son de fácil digestibilidad y ofrecen además la textura necesaria para la preparación de las papillas recomendadas en esta etapa que facilitan la adaptación del niño para la incorporación posterior de alimentos sólidos. Para ello se recomienda la incorporación de papa, plátano, malanga, boniato, yuca y calabaza, rica en betacaroteno, compuesto involucrado en el metabolismo de la vitamina A.



Siete meses



Se introducen los cereales sin trigo, fundamentalmente arroz, avena y maíz. Los cereales contienen almidón, tolerado y digerido perfectamente por el niño desde los cuatro meses gracias a la acción de la amilasa pancreática y las disacaridasas intestinales. Los cereales aportan proteínas, minerales, vitaminas del complejo B, particularmente tiamina y ácidos grasos esenciales. Tienen alto valor energético y pueden ser utilizados como soporte para alimentos fortificados.

Se recomienda retrasar la introducción de cereales con trigo en esta etapa por su composición.

El trigo contiene una proteína (gluten) que puede originar problemas inmunológicos de intolerancia a nivel intestinal (intolerancia al gluten) con afectaciones en la absorción de muchos nutrientes y con posibilidades de provocar retardo en el crecimiento, bajo peso, constipación o diarrea.

Junto con los cereales se introducen las leguminosas.

En Cuba se recomienda comenzar con frijoles negros, colorados, bayos y chícharos. Las leguminosas -generalmente deficientes en metionina y ricos en lisina- constituyen fuente de proteína vegetal adecuada, que al combinarse con el arroz -cereal que generalmente tiene deficiencia en lisina- logra complementar los aminoácidos deficitarios en cada uno de ellos, y garantizar así un suministro proteico de calidad superior, además de constituir otra fuente de energía en la dieta del bebé.

Con los cereales y las leguminosas se incorporan las grasas, elemento fundamental en la nutrición humana por su aporte energético, y ser ellas o sus intermediarios transportadores de vitaminas liposolubles como la A, la D, la E y la K, y estar relacionadas directamente con la formación de estructuras fundamentales como las membranas celulares.

El organismo necesita de fuentes exógenas de aceites esenciales debido a su incapacidad para sintetizarlas, por lo que necesariamente tienen que ser incorporadas en la dieta. Estos aceites se encuentran relacionados con procesos vitales para el bebé como el desarrollo de su sistema nervioso central.

Por ello en el séptimo mes de vida se incorporan aceites de origen vegetal, sanos y ricos en estos componentes. Se recomienda el uso de aceite de maní, soya y girasol.



Ocho meses

 Se inicia la incorporación de proteínas de origen animal como las carnes.

En este momento el bebé ya es capaz de asimilar proteínas más complejas que las de los vegetales. Las carnes aportan -además de proteínas de calidad por contener todos los aminoácidos esenciales y por su digestibilidad- lípidos, minerales como hierro y zinc, y vitaminas, entre ellas las del complejo B. Las carnes blancas como la del pollo (sin piel) es la recomendada para comenzar por su reconocida facilidad para digerirse.

Se incorporan de forma paulatina la carne de res, otras aves, conejo, caballo, pescado y vísceras como el hígado.

Se puede añadir en este mes a la dieta del niño la yema del huevo, siempre cocida, rica en proteínas, grasas, ácidos grasos esenciales, minerales como hierro y vitaminas, especialmente del complejo B.

Se incorporan además los cereales con gluten (trigo, cebada) en forma de pan o galletas; pastas alimenticias (coditos, espaguetis, fideos) y los jugos de frutas cítricas, retrasados en el esquema de ablactación por ser fuente de alergenos en etapas tempranas.



Nueve meses

En este mes el niño ya mastica, por lo que pueden administrarse frutas y vegetales en trocitos. Se incorpora la carne de cerdo magra, más derivados de la leche como helados, o dulces caseros como flan, natilla, arroz con leche o pudín, pero sin la clara del huevo, no asimilada aún por el sistema enzimático del bebé y considerada además alergénica. Estos derivados lácteos son ricos en proteínas, fósforo y especialmente calcio, nutriente de suma importancia en el crecimiento y desarrollo del bebé por su estrecha relación con el metabolismo del sistema óseo y su papel en la formación de membranas celulares y contracción muscular. Está reconocido que la leche y sus derivados constituyen la principal fuente de calcio.



Diez meses

Se adicionan otras leguminosas como judías y garbanzos, menos digeribles que los incorporados en los primeros meses de ablactación. En este tiempo puede añadirse a la dieta grasas de origen animal, en particular la mantequilla.



Once meses

Puede ofrecérsele al bebé en este mes gelatinas y queso crema, alimentos que por su contenido han necesitado de una mayor madurez digestiva del bebé para ser procesados adecuadamente.



Doce meses

Alcanzado el año de edad, el niño puede ya complementar su dieta con alimentos como chocolate, jamón, huevo completo (se incorpora la clara, rica en proteína como la ovoalbúmina, de elevada calidad), otros quesos, alimentos fritos y carnes enlatadas.

Se recomienda incorporar verduras del tipo col, coliflor y nabo, no introducidas anteriormente por ser flatulentas, y la espinaca y la remolacha por producir trastornos con el metabolismo del hierro como la metahemoglobinemia.

La metahemoglobinemia no es más que la incapacidad que adquiere el hierro de la hemoglobina para transportar el oxígeno necesario en la hematosis. Ello puede tener un origen genético o adquirirse a través del consumo de alimentos o aguas de pozo con cantidades elevadas de nitratos o nitritos.

Ha sido reconocida la metahemoglobinemia del lactante como el resultado de la ingestión de verduras que contienen nitratos en elevada cantidad como las espinacas. Este riesgo es mayor en edades tempranas porque el bebé en los primeros meses de vida posee una menor acidez gástrica, mayor desarrollo de la flora intestinal nitrificante y menor actividad de la reductasa eritrocitaria. Por estas razones, el asentamiento de bacterias en el tramo superior del intestino delgado favorece la transformación directa de nitratos ingeridos en nitritos.

La hemoglobina de los primeros meses de vida del bebé -reconocida como hemoglobina fetal- se transforma fácilmente en metahemoglobina y pierde su capacidad de almacenar oxígeno.

Es por ello que la espinaca se recomienda que sea incorporada al año de edad del niño, cuando su sistema digestivo ha alcanzado una madurez superior. Por estas mismas razones se retrasa la remolacha en su esquema de ablactación para el duodécimo mes.


El desarrollo de la alimentación evoluciona desde la succión del pulgar, la alimentación con cucharilla hasta la ingestión de alimentos sólidos, de ahí que debe ser gradual y adecuada desde su nacimiento y durante los primeros años de la vida a fin de garantizar un desarrollo feliz. La atención a los requerimientos nutricionales diarios es indispensable para alcanzar un pleno crecimiento y desarrollo. Los primeros meses de vida permiten un primer contacto para identificar sabores, conocer los alimentos, sus texturas, se marcan gustos y preferencias y se adquieren los hábitos de alimentación que serán los responsables de garantizar o no en el futuro una buena salud.




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miércoles, 8 de octubre de 2014

¿Cómo mantener la piel en buen estado?

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¿Cómo mantener la piel en buen estado?

Agua, vitaminas y minerales, aliados de la piel

La piel se renueva constantemente por lo que requiere un aporte incesante de nutrientes.
Mantener la piel en buen estado no sólo depende de factores hereditarios o de no sufrir alteraciones cutáneas como dermatitis, psoriasis o similares. 

Gran parte de su aspecto obedece directamente a los cuidados que le dispensamos. Entre lo que conviene evitar destacan la exposición al sol sin protección, el aire acondicionado, el tabaco, la contaminación ambiental o un estilo de vida inadecuados (mala alimentación, sedentarismo, estrés emocional…). 

Por el contrario, una dieta y un estilo de vida equilibrados serán grandes aliados para que luzca sana. Además del agua, las vitaminas (como la A, B, C y E) no deben faltar en nuestra alimentación y lo mismo puede decirse de minerales como el selenio, el cinc o el hierro.

Alteraciones en la piel

La piel se renueva constantemente: mudamos nuestra piel cada 28 días. Se calcula que una persona produce unos cien kilos de células de epidermis a lo largo de su vida. Esa permanente renovación requiere un aporte continuado de nutrientes, pues son esenciales para la piel y su déficit en la dieta ocasiona alteraciones en su crecimiento y apariencia.

Por tanto, una alimentación que asegure el aporte correcto de todos ellos contribuye a mantenerla en perfecto estado de salud, a prevenir o a disminuir las arrugas en gran medida y a mantener la frescura del cutis.

El agua, fundamental

La hidratación, tan necesaria para la piel, se consigue mediante el agua de los alimentos que ingerimos y el agua de bebida. En la mayoría de verduras y frutas más de 90 gramos por cada 100 gramos del producto son agua, por lo que es interesante incluir estos alimentos en la dieta, ya que así ingerimos, casi sin percatarnos, gran parte del agua que necesitamos. No hay que olvidar que debemos tomar diariamente cerca de 1,3 litros de agua y otros líquidos para equilibrar las pérdidas y mantener el nivel adecuado de hidratación. De este modo, la piel se mantiene perfectamente hidratada y se eliminan más fácilmente las toxinas que la perjudican.

Alimentos grasos

Suministran nutrientes imprescindibles para mantener una piel bien estructurada y tersa.

¿Dónde se encuentran?

Ácidos grasos monoinsaturados: en el aceite de oliva y el aguacate.

Ácidos grasos poliinsaturados: en aceites de semillas, frutos secos oleaginosos y el pescado (sobre todo el azul).

Vitamina E: en aceites vegetales y frutos secos, en el germen de trigo, en el aceite de onagra o prímula, en el germen de cereales o cereales integrales y en algunos vegetales de hoja verde. La vitamina E, de acción antioxidante, neutraliza la acción dañina de los radicales libres que en verano aumentan debido a los rayos solares y que son una de las causas de las denominadas "manchas de envejecimiento".

Frutas y verduras

¿Qué aportan y dónde se encuentran?

Pro-vitamina A o beta-caroteno: se transforma en vitamina A en nuestro organismo conforme éste lo necesita y posee, además, acción antioxidante. Abunda en verduras de hoja verde y de coloración rojo, anaranjado o amarillento (zanahoria, calabaza…) y en ciertas frutas (albaricoques, cerezas, melón, melocotón, nectarinas).

Vitamina A: presente sólo en los alimentos de origen animal, como hígado, grasas lácteas (nata y mantequilla), yema de huevo y lácteos completos. Ejerce un papel esencial en la renovación de la piel y de las mucosas.

Licopeno: es un pigmento antioxidante que confiere su color característico al tomate y que también está presente en la pulpa de la manzana, el albaricoque, la sandía, la papaya y el pomelo rosado.

Vitamina C: de potente acción antioxidante y relacionada con la producción de colágeno; proteína que mantiene la piel tersa y sin arrugas. La mejor forma de incorporar esta vitamina es a través de frutas y verduras frescas, en ensaladas, por ejemplo. Abunda en: pimientos, kiwi, cítricos, melón, fresas, moras, frutas tropicales, col, tomate.

Vegetales y alimentos de origen animal Contienen vitaminas, minerales y proteínas, entre otros nutrientes, necesarios para mantener la salud de la piel.

Vitaminas del grupo B
Intervienen en el buen estado de la piel y en los procesos de renovación celular. Aparecen en la mayoría de alimentos de origen vegetal: verduras, fruta fresca, frutos secos, cereales, legumbres, levadura de cerveza, y en los de origen animal: carne y vísceras, pescado y marisco, huevos y lácteos.

¿Dónde encontrar las vitaminas?

Ácido fólico o vitamina B9: está relacionada con la renovación celular y se encuentra mayoritariamente en la verdura de hoja verde, las legumbres verdes, diversidad de frutas, los cereales de desayuno enriquecidos, el hígado y la levadura de cerveza.

Vitamina B2 o riboflavina: actúa contra la seborrea. Se encuentra en la leche y sus derivados (yogur, queso...), huevos, carnes, pescados, hígado, legumbres y frutos secos (almendras, nueces...).

Vitamina B3 o niacina: participa en la síntesis de la queratina. Se encuentra en: carnes, pescados, vísceras y cereales integrales y frutas desecadas (melocotón, orejones, higos, dátiles, etc).

Vitamina B5 o ácido pantoténico: desempeña un papel destacado en la salud de la piel. Está ampliamente distribuido en la naturaleza y es muy raro que surja una carencia.

Vitamina B6 o piridoxina: está relacionada con el metabolismo correcto del cinc, mineral que forma parte de la epidermis. Abunda en: pescados azules, carnes, huevos, frutos secos, cereales integrales, plátano, espinacas, levadura de cerveza y germen de trigo.

Los minerales

¿Cuáles son los más destacables?

Selenio: mineral con acción antioxidante, relacionado con un menor riesgo de aparición de ciertos tumores, entre ellos el de piel o melanoma. Se encuentra en: carne, pescado, marisco, cereales, huevos, frutas y verduras.

Cinc: forma parte de nuestra epidermis y está presente en los siguientes alimentos: carnes, vísceras, pescado, huevos, cereales integrales y legumbres.

Hierro: su déficit suele ser la causa de que la piel esté pálida por la disminución de la hemoglobina (transportador de oxígeno y anhídrido carbónico en sangre) circulante. Se encuentra en: vísceras, carnes, pescados y huevos, levadura de cerveza, frutos secos y desecados, cereales de desayuno, legumbres y verduras de hoja verde. En el huevo y en los alimentos de origen vegetal se encuentra en su forma química no hemo, cuyo aprovechamiento por el organismo es más bajo, si bien los alimentos ricos en vitamina C aumentan su grado de absorción.

Azufre: un mineral indispensable en la síntesis de queratina y también ejerce una acción anti-seborreica. Abunda en: huevos, leche y derivados, cereales integrales, levadura de cerveza.

Las proteínas

Son constituyentes básicos de la piel

¿Dónde encontrarlas?
Una ingesta adecuada de carnes, pescado, huevos y sus derivados y de lácteos, así como de legumbres, cereales y frutos secos, de acuerdo a los criterios de dieta equilibrada, resulta fundamental para la renovación y buen aspecto de nuestra




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martes, 30 de septiembre de 2014

Cómo eliminar toxinas del cuerpo

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Cómo eliminar toxinas del cuerpo


Diuréticos naturales

Al consumir estos alimentos o plantas con moderación se estimula el funcionamiento del riñón, que tiene la función de filtrar la sangre y eliminar toxinas a través de la orina.

Hablar de diuréticos suele asociarse a dietas para bajar de peso o al consumo de infusiones que ayudan a liberar del cuerpo toxinas, y aunque ambos conceptos tienen parte de verdad, hay mucho más sobre usos terapéuticos, ventajas y desventajas que este tipo de productos ofrecen al ser humano, y que por mala fortuna se suelen tomar a la ligera, si no es que se ignoran.

Un diurético es un elemento natural u obtenido en laboratorio que aumenta la secreción de orina por los riñones, de manera que favorece la pérdida de sales y agua de la sangre, a la vez que acelera la eliminación de sustancias dañinas generadas por el organismo a través de sus diferentes funciones.

Este hecho no es extraordinario, sino bastante común en cualquier individuo, ya que muchos de los alimentos que se consumen cotidianamente poseen elementos que estimulan suavemente la generación de orina. Lo que sí es motivo de análisis más profundo es que existen diuréticos mucho más fuertes que generan considerable pérdida de líquidos y que, a pesar de que su uso primario es exclusivamente terapéutico, son mal empleados por personas y atletas obsesionados en bajar de peso.

Alimentos recomendados

Agua. Tomarla en cantidades adecuadas (2 litros al día) la convierte en uno de los diuréticos más efectivos, ya que previene infecciones urinarias y la formación de cálculos renales (acumulación de minerales que se cristalizan y forman piedras en el riñón). Se recomienda consumir el vital líquido en ayunas, pues colabora al buen funcionamiento intestinal, mientras que tomarla en exceso puede ser perjudicial si se tienen problemas en los riñones.

Espárrago. Es un diurético muy efectivo, gracias a su alto contenido en fibra. Tanto con el blanco como con el verde  ayuda, además, al  tránsito intestinal, es muy bueno para la piel. Aunque nuca se llegó a demostrar, se decía que el espárrago tiene también efectos afrodisíacos.

Melón. Es excelente diurético natural, sobre todo por su contenido de agua. Conviene ingerirlo en jugo o solo para lograr que limpie al organismo de toxinas.

Sandía. Es otra fruta con alto contenido de agua (hasta 94% de su peso se debe a dicho elemento), por lo que es potente agente diurético, muy adecuado para enfermos del corazón y de riñón. Como el melón, es rica en vitamina A, carbohidratos y potasio.

Granada. Esta fruta también tiene propiedades diuréticas, además de que favorece el buen funcionamiento del hígado.

Mango. Además de proporcionar considerable cantidad de vitaminas, minerales e incluso proteínas, tiene suaves cualidades laxantes y diuréticas.

Calabaza. Permite eliminar algunos minerales en la sangre, por lo que ayuda a desalojar líquidos a través de la orina. Se le emplea de manera común y en dietas para personas con presión arterial alta.

Semillas o pepitas de girasol. También tienen la capacidad de eliminar minerales y agua, sólo que para que logren su efecto se deben consumir sin sal.

Levadura de cerveza. Son hongos microscópicos ricos en proteínas y vitaminas del grupo B que, igualmente, favorecen la generación de orina. Se le suele recomendar a personas que padecen diabetes e hipertensión.

Arroz. Esta semilla, sobre todo cuando se consume con cascarilla (integral) posee efecto positivo sobre la presión arterial elevada, ya que favorece la eliminación de líquidos.

Tomate. Es un alimento muy rico en vitaminas y minerales, sobre todo en vitamina C, que entre otros muchos beneficios, colabora en la metabolización de grasas. 

Alcachofa o Alcaucil. Al incorporarlo en cantidades equilibradas a tu alimentación, estimula tu función renal y además ayuda a bajar el colesterol.

También existen otros alimentos sanos para eliminar líquidos retenidos como los repollitos de Bruselas. Contamos también con el jugo de arándanos o cerezas, que mantiene los niveles de PH en la orina optimizando la función de los riñones. El ajo, el jugo de limón y el melón (rico en agua, potasio y sodio), también contribuyen al correcto funcionamiento del sistema urinario.

Estos diuréticos parte de la medicina natural funcionan haciendo que los riñones segreguen más sodio en la orina. Allí el organismo balancea esta concentración excesiva de sodio añadiendo más agua a la orina proveniente de la formación de la sangre. Al eliminar líquidos retenidos, las venas tienen menos presión sobre sí y menos cantidad de líquido recorriéndolas, por consiguiente, menos presión sobre las paredes arteriales.

Diuréticos herbales

• Flor de jamaica (Hibiscus sabdariffa)
• Té verde, blanco, negro y rojo (Camelia sinensis o Thea sinensis)
• Semillas y tallos de Diente de león (Taraxacum officinale Weber)
• Hojas y tallos de Cola de caballo (Equisetum Arvense)
• Café o semilla de cafetal (Coffea arabica)
• Cacao o semilla de cacaotero (Theobroma cacao)
• Hojas de abedul (Betula alba)
• Flor de linaria (Linaria vulgaris)
• Flor de acedera o aleluya (Oxalis acetosella)
• Hojas de boldo (Peumus boldos)
• Hojas de limón (Cymbopogon citratos)
• Raíz de caña (Arundo donax)
• Hojas de ulmaria o reina de los prados (Spiraea ulmaria)
• Tallos y hojas de trébol de olor o meliloto (Melilotus officinalis)
• Flores, tallos y hojas de Hierba de San Juan (Hypericum perforatum)
• Hojas de albahaca de río (Parietaria Officinalis)
• Hojas de perifollo (Anthriscus cerefolium)
• Hojas y raíz de cilantro (Coriandrum sativum)
• Hojas de perejil (Petroselinum sativum)
• Hojas de saponaria (Saponaria officinalis).
. Pelo de elote (Zea mays)

Cabe señalar que aunque algunas infusiones suaves (manzanilla, canela, hierbabuena) dan la impresión de estimular la emisión de orina, lo cierto es que deben esto más al agua que a sus propiedades; en contra parte, se estima que, como regla general, entre más amargo sea el sabor de una bebida diurética, más fuerte es la concentración de principios activos, por lo que debe tomarse en menores cantidades.

En efecto, los especialistas en herbolaria indican que los diuréticos naturales no son del todo inofensivos, ya que su abuso puede alterar el equilibrio de los componentes de la sangre y ocasionar debilidad, calambres, estreñimiento, náuseas, vómito, aumento del ácido úrico (responsable de dolor articular) y de niveles de azúcar en la sangre (pueden agravar la diabetes). Todavía más delicado es emplear dos o más hierbas combinadas, ya que tal cantidad de sustancias puede provocar alteraciones en el sistema nervioso, deshidratación e incluso padecimientos en la glándula tiroides, la cual es responsable de coordinar múltiples funciones orgánicas.

¿Se baja de peso utilizando diuréticos?

La respuesta a esta pregunta es sencilla: sí, pero no disminuye el volumen de grasa excedente, sino de agua. Este hecho es de enorme consideración para evitar el principal problema derivados del abuso de estos productos, sean naturales o sintéticos: muchas personas recurren a ellos para reducir tallas de manera "rápida y efectiva", sin saber que sólo obtienen resultados momentáneos, los cuales generan terribles trastornos a su organismo. Para comprender mejor esta situación, resulta muy ilustrativo conocer algunos casos extremos.

Cuando estos desórdenes psicológicos y nutricionales se encuentran en sus etapas iniciales, las personas afectadas, principalmente mujeres, comienzan por alejar de su dieta los productos que contienen demasiadas calorías. Lo grave es que cuando el mal va en aumento recurren al vómito o a diuréticos y laxantes para bajar tallas, hecho que en combinación con pobre alimentación genera deshidratación y pérdida de varios componentes minerales esenciales, como potasio, calcio, magnesio y fósforo. 

El resultado de esta situación es catastrófico para el funcionamiento del organismo, ya que se presentan:

• Desequilibrio hidroelectrolítico
• Cardiopatía
• Anormalidades reproductivas y hormonales
• Pérdida de masa ósea.

Asimismo, algunos atletas caen en la tentación de dar mal uso a los diuréticos, ya que la pérdida acelerada de peso les permite competir en categorías con contrincantes de menor peso, donde piensan que pueden ser más competitivos; pero no sólo eso, ya que estos medicamentos les ayudan a pasar las pruebas de detección de drogas (antidopaje), al diluir su orina.

Quizá de más está decir que cuando los diuréticos se consumen en dosis elevadas, como lo hacen algunos deportistas, los efectos son devastadores: la alta exigencia física les lleva a sufrir en el corto plazo calambres musculares, agotamiento, disminución en la habilidad para regular la temperatura corporal, deficiencia de potasio y arritmias cardiacas.

Como es de apreciarse, este tipo de problemas deben ser atendidos por un nutriólogo en equipo con psiquiatra o psicólogo, ya que el individuo afectado necesita ayuda para dejar de atacarse a si mismo, mejorar el concepto que tiene de la vida y para hacer frente a los estereotipos de belleza y de éxito que se le imponen en su entorno inmediato a través de los medios de comunicación.


Finalmente, considere que los diuréticos cumplen importante función en el tratamiento de algunas enfermedades, y que su uso debe ser supervisado por un médico. Desconfíe de quien le recomiende estos productos para bajar rápidamente de peso. Ya conoce las consecuencias en su organismo y lo efímero de sus resultados.





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martes, 16 de septiembre de 2014

Cómo desintoxicarse en 24 hs.

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Cómo desintoxicarse en 24 hs.

Dieta para desintoxicarse en 24 horas

Nuestro modo de vida se caracteriza, entre otras cosas, por el exceso de alimentación. La mayoría de nosotros puede comprobarlo enfrentándose con sentido crítico a la imagen que le devuelve el espejo del cuarto de baño el sábado por la mañana.

A la sobredosis de hidratos de carbono hay que añadirle los estragos del sedentarismo y, en muchos casos, los derivados del alcohol. Disponemos, sin embargo, de un excelente sistema para recuperar nuestra forma física: una dieta de 24 horas carente de proteínas. Evidentemente, el mejor día para llevarla a cabo es el sábado o el domingo, una jornada durante la cual nos dedicaremos al reposo o a actividades relajantes: lectura, televisión o pequeños paseos, pero todo ello con calma.

Para que la dieta que te proponemos sea eficaz es necesario beber mucha agua y tomar frutas ricas en fibras, al objeto de desintoxicar el aparato digestivo. Se aconseja privilegiar el consumo de frutas ricas en vitamina C (naranjas, limones, pomelos o mandarinas); la menta, por otra parte, resulta sumamente benéfica por sus propiedades tónicas y digestivas. Las zanahorias ayudarán a nuestro propósito por su rico contenido en fibras y celulosa. El intestino, habitualmente sobrecargado, nos lo agradecerá.

En ningún caso esta dieta debe durar más de 24 horas debido a su carencia de proteínas, necesarias cotidianamente para que nuestro organismo funcione bien. Sin embargo, si decides seguir la dieta durante todo el fin de semana, puedes añadir a las cenas un yogurt, un trozo de queso fresco o un vaso de leche, y 100 gramos de jamón al almuerzo del sábado y del domingo.

Dieta

Al levantarse de la cama: Un par de vasos de agua, en cada uno de los cuales habrá exprimido medio limón.

Desayuno: Zumo de pomelo mezclado con hojas de menta y un poco de azúcar -o mejor miel-. Si lo prefieres, puedes tomar un café ligero o un té, junto con una macedonia (ensalada de frutas) preparada con dos o tres mandarinas y un kiwi.

Almuerzo: Un puré a base de tres zanahorias cocidas y medio pepino cocido al vapor. Es preferible, en vez de utilizar un pasapuré, hacer la mezcla sobre el plato con un tenedor. Completar la comida con una macedonia de naranjas y pomelos a la que añadiremos hojas de menta troceadas, zumo de limón y un poco de azúcar o, mejor, un edulcorante. Para beber, centrifuga medio pepino y añádelo a un vaso de agua con limón.

Cena: Una sopa de sémola con zanahorias cocidas. Una macedonia compuesta por un mango, un kiwi, tres mandarinas y hojas troceadas de menta fresca. Utiliza la misma bebida del almuerzo.

Entre horas: Toma cada 1 hora aproximadamente grandes vasos de agua con limón y zumos de naranja mezclado con pomelo. Mastica de vez en cuando hojas de menta.

Antes de irse a la cama: Una taza de tila o una infusión hecha con pétalos de azahar.

Muy importante: Los zumos de frutas y verduras deben tomarse en el momento de hacerlos para que no se oxiden sus vitaminas.










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