miércoles, 13 de agosto de 2014

Cómo nos damos cuenta que tenemos anemia. Consejos.

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Cómo nos damos cuenta que tenemos anemia

La anemia: un mal silencioso
El hierro es un elemento fundamental para el buen funcionamiento del organismo. Y cuando falta, debido a una deficiencia en la alimentación, se produce la anemia. –
El mal no se nota a simple vista, pero el cuerpo empieza a resentirse de manera silenciosa: disminuye la capacidad muscular, bajan las defensas, y la capacidad de prestar atención es menor.

"Cuando hay manifestaciones clínicas de la anemia, como cansancio, fatiga y, en los chicos, poco rendimiento en el colegio, significa que la deficiencia de hierro es importante", destaca la doctora Adriana Roussos, médica especialista en nutrición, del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

El organismo tiene reservas de hierro, que cubren las primeras deficiencias. Pero cuando esos depósitos se agotan, empiezan a manifestarse los síntomas. Y es necesario reemplazar lo que se perdió. Los cambios que produce la anemia por falta de hierro son graduales, a diferencia de los que produce una anemia aguda, producto de una gran pérdida de sangre. La palabra anemia viene del griego, y significa sin sangre. Es una enfermedad caracterizada por una disminución anormal en el número de glóbulos rojos o en su contenido de hemoglobina.

¿Por qué es importante el hierro?
El hierro es necesario para la producción de la hemoglobina, una proteína que se encuentra en los glóbulos rojos, y cuya función es el transporte de oxígeno desde los pulmones hasta –todas- las células del cuerpo. Los glóbulos rojos, para poder combinarse con el oxígeno, deben contener una cantidad suficiente de hemoglobina, y esto depende de los niveles de hierro que existan en el organismo.

Los efectos de la falta de hierro son más graves si se trata de chicos pequeños. La especialista indica que algunos estudios han mostrado que la anemia, en grados no muy severos, pero prolongados, puede afectar el rendimiento intelectual en los chicos. Incluso, si se da en una etapa muy temprana, aún después de haber corregido la anemia, pueden quedar secuelas.

Los períodos más vulnerables al déficit de hierro son el primer año de vida, la pubertad y el embarazo, pero también puede afectar a las mujeres en edad fértil, porque la menstruación representa una pérdida de hierro, que es normal..

El primer año de vida del niño es muy importante porque es un período de crecimiento rápido y, en general, según como haya sido el estado nutricional de la madre, el niño nace con pocas reservas de hierro.

"Alrededor del cuarto mes, se produce una anemia fisiológica, por lo que se recomienda suplementar al niño con hierro hasta que empiece a comer alimentos ricos en ese metal", afirma la doctora Roussos. En el cuarto mes se les da un suplemento de hierro hasta los 15 meses, sobre todo cuando no son amamantados.

En chicos no suplementados, que crecen muy rápido, o tienen una contextura física grande, esa anemia puede hacerse más manifiesta, sobre todo si no están alimentados a pecho. La leche humana tiene un tipo de hierro que se absorbe mucho mejor que el de la leche de vaca.

El otro período crítico es la pubertad, por el crecimiento rápido que tiene el organismo. "Hoy día se ve que la mayoría de los adolescentes no llegan a cubrir la cantidad de hierro que necesitan", advierte la especialista. Las comidas rápidas son uno de los factores de dicha deficiencia.

¿Cuáles son los alimentos ricos en hierro?
En los alimentos, el hierro se presenta bajo dos formas: uno que se denomina hem, presente en los productos de origen animal, y otro denominado no hem, que se encuentra en los vegetales. El hierro de origen animal se absorbe mucho mejor que el de origen vegetal. Pero la absorción, que se realiza en el duodeno, depende de las sustancias que acompañan al alimento.

El hierro presente en los vegetales está más influido por la presencia de otros alimentos, como las fibras, ciertos metales, u otros componentes de la dieta que pueden afectar su absorción. El hem, en cambio, se ve poco modificado por esos factores.

En general se consume más cantidad de hierro de origen vegetal, por eso es necesario balancear las cantidades. Las lentejas, por ejemplo, tienen mucho hierro, pero conviene acompañarlas con un poco de carne, para aumentar la absorción, indica la especialista. El hierro de origen vegetal se absorbe mucho mejor si está acompañado por hierro de origen animal.

Otro vegetal rico en hierro es la espinaca, pero si se come acompañada con salsa blanca, por ejemplo, el calcio de la leche puede inhibir la absorción. Un factor que facilita la absorción es la vitamina C. Por eso resulta beneficioso comer alimentos ricos en hierro acompañados con jugo de naranja.

La especialista recomienda comer una porción de carne de alrededor de 200 gramos todos los días. Y complementar con alimentos que sean buena fuente de hierro, como las legumbres, espinacas, o huevo.

En cuanto a los alimentos fortificados, aportan un suplemento, pero no es comparable con el aporte que brinda una porción de carne. A veces, por más que los alimentos tengan una gran cantidad de hierro agregado, eso no significa que toda esa cantidad vaya a absorberse.

Con respecto al café y el té, tomados después de las comidas, son inhibidores de la absorción. Si no se pueden evitar, conviene que haya por lo menos un espacio de una hora o más con respecto a la comida. El exceso de hierro en el organismo no representaría riesgos. De hecho, el intestino regula la absorción del metal. Absorbe más, cuanta más falencia haya. Si el organismo tiene exceso, el intestino absorbe menor cantidad de hierro. Pero sí puede haber problemas si el exceso está causado por el hierro de origen medicinal. Este exceso puede causar complicaciones renales, gástricas, o hepáticas. Por eso, el hierro medicinal tiene que ser administrado por el médico, y controlado con análisis, señala la especialista.


La anemia por falta de hierro es la desnutrición oculta, que no se ve pero desgasta el organismo por dentro. Y en los chicos puede dejar secuelas definitivas. Por eso, los especialistas subrayan la importancia de saber combinar los alimentos de origen animal y vegetal para potenciar sus componentes nutricionales.





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jueves, 31 de julio de 2014

Cómo aliviar la Resaca

Cómo aliviar la Resaca

Algunos consejos para después de una noche furiosa de mucho alcohol.

Dieta contra la Resaca

• Tanto si te has pasado en la dosis como si saliste y el alcohol que tomaste no era del bueno, al día siguiente necesitarás recuperarte. Tómate unas horas de relax y, sobre todo, vigila tu alimentación.

• Nada más levantarte. Un zumo o jugo de naranja o de tomate.

• Antes de comer. Melón, sandía, pera o manzana.

• Evita todo el día. Bebidas como el café, el té o los refrescos excitantes.

• De almuerzo. Para entonar el cuerpo, caldo de verduras con espárragos, apio, borraja y cebolla. Son diuréticos.

• Consejo. Toma, por lo menos, 2 litros de agua para eliminar las toxinas.


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Cómo decirle adiós al Cansancio

Cómo decirle adiós al Cansancio

Adiós al Cansancio

Hay un vínculo directo entre la mala alimentación y el agotamiento. "Un estado nutricional deficitario disminuye la actividad de las principales funciones orgánicas, incluido el cerebro”.

Una persona mal alimentada puede padecer alteraciones psicológicas debido a un mal funcionamiento cerebral. Por tanto, mejorar los hábitos en la mesa aliviará los estados de decaimiento, fatiga y desánimo", asegura Óscar Asorey, psicólogo del Instituto Superior de estudios psicológicos (ISEP Clinic) y experto en Trastornos de la Alimentación.

Identifica las causas

Los cambios de estación, el estrés, no respetar los horarios de las comidas y de sueño, dormir poco o seguir una dieta rica en grasas son algunas de las causas que nos hacen sentirnos cansados. "Una dieta equilibrada, en la que haya al menos cinco comidas al día, nos permitirá superar este estado de debilidad", explica la dietista Idoya Ferraz.

Si estás agotado y sientes que no puedes con tu cuerpo, no tomes bebidas excitantes (café, té…), porque en un primer momento elevan el estado de ánimo pero, al cabo de dos horas, la energía vuelve a caer.

Para aumentar la vitalidad sin engordar necesitas mantener los niveles de glucosa estables. Para ello, "ingiere alimentos ricos en hidratos de carbono, como pan, arroz, cereales, pasta y patatas", explica Ferraz.

"Cuando una persona se toma un café o un refresco azucarado porque está de mal humor o baja de energía (lo que llamamos hipoglucemia) y quiere cargar las pilas, no está haciendo otra cosa que asegurar la hipoglucemia que sufrirá al cabo de dos o tres horas, cuando el efecto rebote se produzca", detalla Patrick Holford en su libro Nutrición energética y salud. 

Te contamos qué debes incluir o eliminar de tu dieta para estar llena de vitalidad.

Reduce el consumo de alcohol

Y de tabaco, helados, productos de repostería y fruta en exceso, sobre todo la tropical (ananá, papaya, mango, aguacate, coco, guayaba, kiwi, etc) porque provocan altibajos importantes desde el punto de vista emocional y energético

Toma más hierro

Su carencia produce debilidad y cansancio así que, come carne roja, pescado, cereales, legumbres, verduras (en especial espinacas y zanahorias) y fruta (las uvas y los higos aportan más energía).Come frutos secos. No debes olvidar los minerales, especialmente el zinc, el magnesio y el potasio, necesarios para el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Están en los frutos secos, las legumbres, los cereales integrales y el marisco, que han de estar presentes en tu menú.

Come pescado y lácteos

"Los cambios en los niveles de serotonina también provocan alteraciones del estado del ánimo", advierte Óscar Asorey. Por eso conviene tomar alimentos ricos en triptófano –un aminoácido fundamental para el organismo como pescados, leche y derivados, huevos, plátano y lechuga.

No olvides la vitamina B

La carencia de vitaminas del grupo B, que actúan sobre el sistema nervioso y mental, puede ocasionar altibajos, así que es recomendable tomar levadura de cerveza, melón, repollo y vegetales. En definitiva, lo que necesitamos para conseguir superar un estado de cansancio permanente es una alimentación con menos calorías y grasas y más saludable.

Jugo de Noni

El Noni es invaluable como hierba curativa por las siguientes funciones:
La mayoría de las personas no se sienten bien.
Los efectos del envejecimiento empiezan a surtir efecto a temprana edad.
Desde los simples dolores, la falta de energía y la inhabilidad de dormir, hasta los desafíos más serios tales como la diabetes, la presión sanguínea elevada y la artritis, parece que nuestros cuerpos se encuentran en un estado constante de degeneración.
La búsqueda de un producto que nos ayude a sentirnos más jóvenes es tan antigua como el tiempo mismo.

Usos del Noni:

• Reduce la hipertensión arterial.
• Interactúa con la melatonina y la serotonina para regular el sueño, la temperatura y los estados de ánimo.
• Aumenta la energía del organismo.
• Actúa como agente antiinflamatorio y antihistamínico. (ayuda a aminorar los efectos de la artritis)
• Alivia el dolor.
• Posee propiedades antibacterianas que pueden proteger contra trastornos digestivos y lesiones cardíacas.
• Inhibe la función precancerosa y el crecimiento de tumores cancerosos.
• La sustancia más prometedora que se ha encontrado en el jugo de Noni es la PROXERONINA, que es convertida por el organismo en XERONINA, compuesto químico fundamental que interviene en una amplia variedad de reacciones bioquímicas normales del cuerpo humano. Debido a esto actúa como un regenerador celular, lo que provoca el acelerar la curación de una serie de enfermedades como diabetes, cáncer, artritis, asma, problemas digestivos, entre otras.




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martes, 29 de julio de 2014

Por qué el sedentarismo es Sinónimo de Deterioro


Por qué el sedentarismo es Sinónimo de Deterioro      

Actividad VS sedentarismo
A diferencia de las máquinas, que se desgastan, los organismos vivos aumentan su capacidad de adaptación cuanto más usan sus órganos.

Por el contrario, cuando no se utilizan todas las estructuras orgánicas, los tejidos se reducen y debilitan. Especialmente los musculares y tendinosos, que se acortan: el músculo se fatiga con facilidad y ese cansancio genera contracturas dolorosas que suelen derivar en molestias crónicas.

La actividad física involucra a todos los sistemas y no sólo al aparato muscular haciéndolos adaptarse a esa actividad. Por su parte la falta prolongada de ejercicio, conocida como sedentarismo o vida sedentaria, incide en las funciones orgánicas, que comienzan a deteriorarse: si por una fractura, por ejemplo, se inmoviliza una pierna, al cabo de unas semanas ésta habrá perdido buena parte de su masa muscular y casi toda su fuerza, lo que obligará a un proceso de rehabilitación. Ocurre algo similar tras largos períodos de convalecencia en cama.

Sedentarismo: Sinónimo de Deterioro
La falta de ejercicio o sedentarismo disminuye la capacidad de adaptación a la actividad física posterior cayendo así en un círculo vicioso. A su vez, la proporción de grasa es cada vez mayor en relación con los demás tejidos, aunque no necesariamente haya aumentado de peso, debido a la disminución de la masa muscular.

Si una persona que realiza un trabajo sedentario (como estar sentado frente a una computadora) corre o camina unos kilómetros sin haber realizado un entrenamiento previo, pasará los días siguientes con dolores y molestias. Lo mismo ocurre cuando se comienza a practicar una actividad física.

El sedentarismo acarrea también disfunciones orgánicas: estreñimientos, várices, propensión a la inflamación de los órganos abdominales (provocada por distensión de los músculos debilitados de la pared abdominal), sensación de fatiga. Muchos dolores de espalda que no tienen origen en traumatismos o enfermedades se deben a la debilidad de los músculos de esa zona, que se contractura de forma casi permanente. A menudo, el simple esfuerzo de mantener erguida la espalda representa para el sedentario una exigencia mayor de la que sus músculos son capaces de soportar.

Un saco de huesos...
Cuando se lleva una vida sedentaria, el esqueleto se vuelve frágil y débil y pierde paulatinamente su aptitud para cumplir funciones más allá de los movimientos rutinarios. El hueso, contrariamente a lo que se cree, es un tejido muy activo: a lo largo de toda su vida modifica su estructura interna según los requerimientos de resistencia y tensiones a los que se ve sometido.

En el complicado entramado microscópico de los huesos, unas células llamadas osteoblastos fabrican tejido óseo en las zonas que necesitan ser reforzadas a causas de las demandas externas de resistencia. Como contrapartida, otro grupo de células -los osteoclastos- se dedican a destruir hueso reabsorbiendo el calcio y los demás componentes óseos en aquellos lugares donde no hacen falta. Por eso el esqueleto del individuo sedentario se descalcifica progresivamente (lo que deviene en osteoporosis) y se vuelve menos resistente a tensiones, más frágil a los traumatismos y más propenso a enfermedades degenerativas como artrosis y artritis, que el de quienes viven asiduamente entrenados. Sin embargo, la capacidad del hueso para remodelarse requiere cierto tiempo de adaptación progresiva a las nuevas exigencias: si no se toma en cuenta ese proceso pueden producirse desgastes y lesiones por abuso tanto o más graves que las provocadas por desuso.

Una cuestión de Calidad de Vida
La calidad de vida de una persona se puede medir según distintos parámetros. Uno de ellos es el envejecimiento neurológico, por el cual se va teniendo menor respuesta y menor capacidad de reacción ante los estímulos, como por ejemplo un bocinazo, un cambio de luces o una situación de emergencia. Esto está íntimamente relacionado con la velocidad: a medida que pasa el tiempo nos ponemos más lentos y la lentitud es un gran indicador de la pérdida de rendimiento. Y no hay que mirar muy lejos para encontrar ejemplos: observe a personas mayores que caminan mucho o hacen gimnasia, trabajan y se mueven todo el día y luego a inactivos contemporáneos de éstos, que se sientan a mirar televisión y dan apenas los pasos imprescindibles para satisfacer sus necesidades. Verá que la diferencia física (e incluso la mental es notable.

Por eso, la actividad física beneficia la función cardiorrespiratoria y de ella depende nuestra resistencia al esfuerzo. Una vida sedentaria, que suele ir acompañada por una mala alimentación y un mal descanso, desemboca irremediablemente en un deterioro del organismo y, en muchos casos, en una enfermedad crónica. Y las enfermedades cardiovasculares son enfermedades crónicas degenerativas, fuertemente asociadas a las condiciones de vida.

Los músculos del cuerpo tienden a aplanarse, a perder fuerza y a endurecerse si no se los trabaja correcta y periódicamente. Lo mismo ocurre con la flexibilidad: hay que ejercitarla si no queremos perderla. Todo esto nos demuestra hasta qué punto una vida sedentaria influye de manera negativa en nuestra calidad de vida.

Cuerpo en movimiento y Salud
Podemos identificar tres clasificaciones diferentes en relación con la inactividad y el ejercicio, las cuales, en orden ascendente de condicionamiento físico, son:

1. El nivel sedentario, con escasa o nula actividad física. Se trata de personas que, probablemente, soportarán más enfermedades, vivirán menos, y sufrirán una calidad de vida relativamente baja.

2. El nivel de aptitud de ejercicios de baja intensidad en relación con la salud y la longevidad. Los que se ubican aquí obtendrán beneficios significativamente más elevados que los pertenecientes al primer nivel en términos de índices de enfermedad más bajos y de vida más prolongada.

3. El nivel atlético de ejercitación, que se acerca -y a veces llega- al nivel de aptitud requerido para competir, pero que no implica sobreentrenamiento. Quienes se ubiquen aquí se caracterizarán por una vida más prolongada, un riesgo algo menor de padecer enfermedades graves y una calidad de vida más elevada. Sin embargo, sobrepasarse en la búsqueda de una aptitud aeróbica -es el caso de atletas súper competitivos- sólo puede conducir a perder los mismos beneficios que se intentan lograr.

Propuestas Activas
•Olvidarse de los ascensores: subir y bajar lentamente por las escaleras.
•Realizar compras en comercios que estén un poco más lejos del hogar para aprovechar la caminata diaria.
•Ejercitar los músculos de los brazos mientras permanecemos sentados realizando movimientos circulares.
•Caminar por lo menos de 10 a 12 cuadras por día. Poco a poco el cansancio de las primeras veces desaparecerá.
•Dormir sobre colchones rígidos para conservar la postura y conciliar un sueño profundo.
•Andar en bicicleta por el parque para obtener así una inyección de oxígeno vital.

•Caminar y nadar son los mejores ejercicios físicos. Siempre después de realizar una actividad intensa no debemos detenernos súbitamente.


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