lunes, 3 de agosto de 2015

¿Consumir hormonas tiroideas adelgaza?

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¿Consumir hormonas tiroideas adelgaza?


Tiroides y obesidad

En medio de la desesperación que a menudo presentan las personas obesas, y en su afán por entender el porqué de su facilidad para aumentar de peso, la glándula tiroides, es frecuentemente colocada en el banquillo de los acusados.

Las hormonas tiroideas pasan entonces a concretar el sueño que contrarresta el fatal aumento de peso que ocurre después de cenar una suculenta pizza o un dulce y llevar una vida sedentaria carente de deporte o actividad física. Es ahí donde muchos piensan que su glándula tiroides es la culpable de su obesidad y recurren a farmacias para adquirir directamente las hormonas.

Otras las toman dentro de esos productos que esconden detrás de su etiqueta de "naturales" hormonas tiroideas. Supuestamente éstas, por acelerar el metabolismo, adelgazan a quien las consume. Nada es más falso, pues las hormonas tiroideas tomadas por quien no las necesita, no producen adelgazamiento alguno. Lo que sí producen es ansiedad, palpitaciones, elevación de la presión arterial, angustia, sensación de susto, malos presentimientos, acortamiento de los ciclos menstruales y reglas muy escasas. Además se observa irritabilidad, cambios de carácter, llanto y agresividad.

En realidad, varios estudios científicos han demostrado que, fuera de los síntomas de sobredosis, las hormonas tiroideas agregadas a la dieta, no producen un adelgazamiento mayor que la dieta sola.

Es cierto que cuando existe una insuficiencia tiroidea, uno engorda más. Pero existen otros síntomas asociados al sobrepeso que nos guían hacia el diagnóstico de hipotiroidismo. El aumento de peso aislado no es consecuencia necesaria de un mal funcionamiento de la glándula tiroides.

Características generales

El hipotiroidismo da lugar a manifestaciones clínicas muy diversas, entre las que puede destacar un ligero incremento del peso (fundamentalmente por retención de agua y sal). Sin embargo, la de obesidad causada por hipotiroidismo supone menos del 0.5%, y se produce en aquellos casos de hipotiroidismo severo y no tratado correctamente de forma crónica en pacientes con un previo exceso de peso.

El hipertiroidismo, al producir un incremento del metabolismo puede provocar disminución del peso en un 50-80% de los afectados, sobre todo cuando es severo. Sin embargo no es infrecuente, sobre todo en mujeres, observar un incremento de peso en casos de hipertiroidismo ligero, debido a que la ingesta alimentaria (por aumento del apetito) es superior al incremento del gasto metabólico.

El objetivo primordial del tratamiento de la enfermedad tiroidea por alteración en la producción o actividad hormonal (hipo e hipertiroidismo) debe ser un correcto tratamiento a fin de normalizar al paciente, mediante la utilización de hormonas tiroideas (en el hipotiroidismo) o medicación antitiroidea o yodo radiactivo (en el hipertiroidismo). 

La normalización hormonal suele corregir, por sí sola, las alteraciones del peso producidas.
Régimen a seguir

Las recomendaciones dietéticas destinadas a personas con patología de tiroides no difieren en absoluto de las del resto de población. Así, en los casos de hipotiroidismo o hipertiroidismo con sobrepeso es recomendable la realización de una dieta hipocalórica equilibrada en nutrientes, y adaptada a las características físicas y actividad del paciente, así como el incremento de la actividad física.

 En los hipertiroideos con pérdida de peso, la dieta debe ser equilibrada para sus características físicas y rica en productos con alto contenido en vitaminas y minerales que compensen las perdidas producidas; deben evitarse, sin embargo, alimentos con un muy elevado contenido en yodo como suplementos vitamínicos con yodo, sal yodada o algas rojas.

Incidir en la necesidad de implementar el consumo de sal yodada de forma universal en la población general, sobre todo mujeres embarazadas, lactantes y niños. 

Una deficiencia en el consumo de yodo puede provocar bocio (aumento del volumen de la glándula tiroidea) o hipotiroidismo, y puede ser responsable de una disminución del cociente intelectual y rendimiento de los escolares.

¿Dietas Restrictivas?

Múltiples estudios reportan que las dietas muy restrictivas o muy bajas en nutrientes disminuyen la conversión de hormonas tiroideas en una hormona más activa que se denomina triodotironina o T3. 

En los que hacen dietas de hambre, en vez de T3 activa, se produce un metabolismo inactivo que no tiene ningún papel acelerador metabólico. Esto favorece la acumulación de grasa y la disminución del metabolismo energético, a la vez que explica por qué los pacientes que hacen dietas de hambre dejan de rebajar en un momento dado, aún continuando el régimen, y por qué engordan con mucha mayor facilidad que antes de haber iniciado la dieta.

Por este motivo se debe evitar el hacer ayunos y dietas de hambre con la finalidad de adelgazar, pues estas dietas en vez de ayudarnos a adelgazar más bien preparan bioquímicamente nuestro organismo para engordar de nuevo otra vez y con menos comida que antes.

Tratamiento Nutricional

•Disminuya su consumo calórico. Por la disminución de la tasa de metabolismo basal, si consume muchas calorías será más fácil aumentar de peso. Una alimentación saludable con cantidades moderadas es una buena opción para no caer en excesos innecesarios.

•Consuma una dieta alta en fibra. La fibra está presente en alimentos integrales de grano entero y en la cáscara de frutas y vegetales, y ayuda a combatir el estreñimiento presente. Es importante recordar que la hidratación adecuada es muy importante también.

•Evite alimentos procesados y refinados. Este tipo de alimentos que incluyen harinas blanca y azúcar contienen muchas calorías y muy pocos nutrientes, lo que se conoce como “calorías vacías.” Como parte de la dieta hay que limitar este tipo de productos.

•Incluya variedad de frutas y vegetales. Las frutas y vegetales, aparte de ofrecer fibra, contiene vitaminas y minerales que también son necesarios para las funciones fisiológicas del organismo. Son parte esencial de la dieta.

•Prefiera las carnes menos grasosas. Consuma más pescado, atún en agua o pollo sin piel con más frecuencia y porque tienen menos grasa saturada, y evite las carnes rojas, embutidos, cerdo y quesos grasosos.

•(Hipotiroides) Consuma alimentos ricos en yodo. Alimentos recomendados como ajo, mariscos, yemas de huevo, perejil, albahaca, sal yodada son importantes para contrarrestar la deficiencia de yodo en el organismo.

•Evite los hongos repollo, nueces y mostaza si tiene Candidiasis. 

La Candidiasis se da por la presencia de una bacteria llamada Cándida albicans.

•Aumente su actividad física. Como en toda persona con sobrepeso u obesidad, la actividad física moderada no debe pasarse por alto.

Practique ejercicio físico como caminar rápido, trotar, bicicleta, subir escaleras, bailar, aeróbicos, entre otros por lo menos 30 minutos diarios.

Fuente. Alimentación Sana










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lunes, 22 de junio de 2015

Cómo quemar grasas con un menú de un día

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Cómo quemar grasas con un menú de un día

Menú Quema Grasas

Menú para quemar grasas con alimentos que pueden estimular el metabolismo, combatir la obesidad, reforzar el sistema inmunológico, equilibrar los niveles hormonales y muchos otros beneficios para la salud.

Te compartimos aquí un modelo de menú, ideal para incluirlo, un día a la semana:

Almuerzo quema grasas

Aperitivo

Almendras: tanto si se toma a media mañana, como para la merienda, las almendras son bajas en hidratos de carbono y nos ayudan a mantener el apetito a raya durante todo el día, por su capacidad para saciarte. 

Es ideal tomarlas antes de cada comida fuerte porque así no llegaremos hambrientos. Son muy buenas porque poseen mucho calcio, fibra y proteínas – todos ellos esenciales para la buena salud- además de aportar mucha energía durante el día sin que afecte a los niveles de azúcar en la sangre. 
Precisamente por esta razón debe tomarse en pequeñas cantidades. 

No tomarlas fritas, añaden calorías y grasas.

Primer plato

Brócoli, sin salsas, solo hervido y con un chorrito de aceite de oliva y sal.

El Brócoli es una verdura muy recomendable por sus beneficios. Posee probadas capacidades anti cancerígenas pero también es ideal para la quema de grasas fijas ya que tiene compuestos fito químicos y muchos antioxidantes que regulan y fortalecen el sistema inmunológico. Por si fuera poco el brócoli contiene además un compuesto de calcio D- glucárate que ayuda a mantener los niveles hormonales en equilibrio.

¿Que es el calcio D-glucarato? 

Se trata de un extracto botánico que se encuentra en pomelos, manzanas, naranjas, limón, brócoli, espinacas y las coles de Bruselas. También se hace de forma natural en pequeñas cantidades por el cuerpo. Este nutriente ayuda al cuerpo en la eliminación de muchas sustancias dañinas y ayuda a reducir los niveles anormalmente altos de las hormonas esteroides, incluyendo el estrógeno, testosterona y progesterona. Ambos efectos pueden ayudar a proteger contra el desarrollo de ciertos tumores.

Segundo plato

Salmón, si es a la plancha, mejor que mejor.

El salmón es una fuente de proteínas y grasas omega 3, las buenas, las que son benéficas para la salud por incrementar el colesterol bueno HDL y estimular la quema de grasas fijas mediante la activación del metabolismo de las mismas. El salmón es uno de los mejores alimentos quema grasas que existen.

Postre

Te verde, con sacarina o una cucharadita de miel.

El té verde es un quemador natural de grasa y contiene una gran cantidad de nutrientes saludables, además de tener propiedades anti cancerígenas por su alto contenido en antioxidantes. Además contiene cafeína que también ayuda a adelgazar, aunque en menor proporción que el té negro y el café.


El té verde tiene un compuesto llamado epigalocatequina galato que proporciona unos altos niveles antioxidantes previniendo la oxidación de las células y por tanto paliando los posibles daños de los radicales libres, además estimula la quema de grasas.





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martes, 16 de junio de 2015

¿Qué alimentos mejoran la resistencia sexual?

--> Qué alimentos mejoran la resistencia sexual

1- ARÁNDANOS
Imagen de Arándano


Es un fruto poco popular, conocido también como blueberry.

Los arándanos aumentan la resistencia sexual a los hombres, es casi como una viagra natural, además de otros grandes beneficios para la salud en general.


Esto se debe a que sus compuestos actúan en los vasos sanguíneos, relajándolos y mejorando la circulación en todas las partes del cuerpo; también ayudan a que nos sintamos más ligeros, ya que reduce de inmediato el colesterol malo de nuestro cuerpo, especialmente el que se deposita en nuestras arterias y dificulta el flujo sanguíneo hacia el pene.

2- HIGOS

Imagen del higo

Benefician la resistencia sexual, ya que aumentan las energías, el deseo sexual y te brindan fuerza suficiente para tu actividad sexual.

3- MANÍ O CACAHUATE

Imagen del maní



En los maníes encontraremos aminoácidos como la L-arginina, esenciales para lograr obtener una mejor resistencia sexual.
Gracias a sus efectos positivos en la circulación de la sangre, la excitabilidad será mayor, tanto en hombres como en mujeres.
 Con un puñado de maní al día se revierte el envejecimiento prematuro.

4- AJO
Imagen del ajo
Según investigaciones científicas, el ajo contiene un compuesto químico llamado Alicina, que actúa directamente sobre el cuerpo, aumentando la circulación sanguínea en los órganos sexuales tanto femeninos como masculinos. Esta acción permitirá, en los hombres, poder mantener la erección por más tiempo; y en las mujeres, conseguir la excitación y el orgasmo más fácilmente.

5-BANANAS
Imagen de la banana
Las bananas tienen una enzima conocida como bromelina, que ayuda a aumentar la potencia sexual en el hombre; mientras que permite que la mujer obtenga más energía. Asimismo, aumenta la líbido tanto para hombres como para mujeres.

6- JALEA REAL Y GINSENG

Son dos ingredientes perfectos para conseguir potenciar la libido masculina, aportar energía al cuerpo y agilizar la mente. Para ello se recomienda tomar cápsulas o ampollas con estos ingredientes y tomarlos diariamente cada mañana; si prefieres también puedes hacer una infusión con ambos productos y tomarla antes del desayuno.

7- RAIZ DE MACA

Es un potenciador sexual al tener la capacidad de equilibrar la testosterona además también aumenta el transporte del oxígeno en la sangre haciendo que aumente el neurotransmisor del apetito sexual. De hecho, en Perú se le conoce como "la viagra peruana" y se ha usado desde siempre como una alternativa natural a la viagra.

8- AVENA

La avena también es un ingrediente natural recomendable para activar la testosterona y crear apetencia sexual. Por eso, se recomienda tomar 1 o 2 tazas al día de avena ya que es rica en zinc, un mineral que activa la circulación del área pélvica y consigue mantener las erecciones por más tiempo.





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martes, 12 de mayo de 2015

Cuáles son las creencias erróneas sobre adelgazar

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Cuáles son las creencias erróneas sobre adelgazar

Creencias erróneas sobre adelgazar

Creencia 1: Para adelgazar hay que hacer una sola comida al día.

Falso. Hay que hacer desayuno, comida y cena, intercalando tentempiés (pequeña cantidad de comida que se ingiere entre horas).

Creencia 2: La fruta no engorda.

En general, engorda menos que otros alimentos, pero hay algunas frutas que sí engordan bastante, como los higos o los plátanos.

Creencia 3: Hay alimentos que adelgazan, porque "se comen la grasa" o porque se gasta más energía en digerirlos que la que dan.

No es cierto. Todos los alimentos engordan, aunque, unos más que otros.

Creencia 4: Las vitaminas engordan.

No sólo no engordan (por sí mismas), sino que son fundamentales para nuestra salud. Otra cosa es que un alimento con vitaminas engorde, pero no engordará por ellas, sino por su contenido en grasas, hidratos o proteínas.

Creencia 5: Para adelgazar, conviene no comer pan.

No es cierto, pues el pan aporta nutrientes importantes, como hidratos, fibra, proteínas y ciertos minerales. Lo que sí puede ser conveniente es reducir la cantidad ingerida, pues también aporta calorías, como es sabido.

Creencia 6: Las bebidas con gas engordan.

Si engordan, será por el azúcar que contienen, pero no por el gas, aunque éste sí que puede producir otros efectos indeseables, sobre todo en los niños, como hinchazón del estómago o flatulencia.

Creencia 7: No se debe comer entre horas, pues una determinada ingesta a media mañana engorda más que durante la comida.

Engorda lo mismo. Lo que sí puede ocurrir es que se escojan para "picar" productos más engordantes y menos sanos que los que se toman en la comida.

Creencia 8: El agua engorda

No sólo no aporta ni una caloría, sino que es conveniente y beneficioso tomarla en abundancia, al menos dos o tres litros al día. Además, llena el estómago y da sensación de saciedad. Por otra parte, es indiferente el momento en que se tome, y si es durante la comida o entre horas.

La mayoría de las dietas recomiendan beber mucha agua, unos dos litros diarios, pero hasta ahora no se había demostrado que, aparte de un efecto depurativo, ello tuviese algún resultado sobre la reducción de peso. La investigación se realizó sobre 14 personas de peso normal, la mitad hombres y la mitad mujeres, que bebieron el agua bajo estricta observación científica.

A los 10 minutos de beber medio litro de agua, los índices metabólicos de los sujetos estudiados, tanto en los hombres como en las mujeres, reflejaron un aumento de la quema de calorías que alcanzó un nivel máximo del 30% a los 30-40 minutos, comenzando luego a descender hasta alcanzar su nivel normal al cabo de varias horas.

Según el equipo dirigido por Michael Boschmann, del centro de investigación clínica Franz-Volhard de Berlín, este efecto, aunque real, no deja de ser modesto, por lo que el aumento de consumo de agua sólo debe ser considerado como un factor coadyuvante más en el marco de un plan de adelgazamiento serio. Los investigadores estiman que una persona que aumentase su consumo de agua en 1,5 litros diarios (incremento éste muy elevado), al cabo de un año habría quemado unas 17.400 Kilocalorías suplementarias, lo que supondría una pérdida de peso de 2 kilos aproximadamente. Esto es: aumentar el consumo de agua en 6 vasos supone quemar 48 Kcal más.

Este estudio descarta la creencia ampliamente arraigada entre personas a régimen, de que beber mucha agua adelgaza porque elimina grasas del organismo.

Creencia 9: Si se abandona temporalmente un régimen, hay que comenzarlo de nuevo desde cero.

No es cierto, pues basta con continuarlo, aunque no hay que despreciar los perjuicios producidos durante el abandono.

Creencia 10: Sudar adelgaza.

La costumbre de hacer ejercicio con ropa que transpire poco o muy abrigados, para sudar más, es equivocada e incómoda. Se pierde más peso, es cierto, pero sólo de agua, que se recupera en cuanto se bebe lo necesario. Únicamente el ejercicio realizado nos hace quemar calorías, con independencia de que se sude mucho o poco.

Creencia 11: A partir de los 40 ó 50 es inevitable engordar.

No es verdad; lo que ocurre es que baja el metabolismo. Si seguimos comiendo lo mismo y además reducimos la actividad física, engordaremos inevitablemente. Por eso hay que comer en cada edad lo necesario, pero no más.

Creencia 12: La sal engorda.

Tomarla en exceso produce elevación de la tensión arterial, y por eso conviene reducir su ingesta. 
Respecto al peso, hace que retengamos más agua, pero ésta no engorda.

Creencia 13: Los hidratos engordan mucho.

Por unidad de peso engordan algo menos que las proteínas, y mucho menos que las grasas.

Creencia 14: Para adelgazar hay que pasar hambre.

No es ni necesario ni conveniente, pues el hambre puede producir un efecto de rebote, y podemos tender a "darnos el atracón" tras pasar hambre. Otra cosa es la "gula", que sí habrá que controlar, sobre todo por ciertos alimentos que nos apetecen pero no nos convienen.

Creencia 15: Los anticonceptivos

La utilización de anticonceptivos orales tiene variados efectos secundarios, pero no aumento de peso, así que podremos optar por estos métodos (a expensas del criterio médico) sin temor a engordar.

Una amplia serie de estudios de la Universidad de Leiden (Holanda) y de la Family Health International (USA), podría acabar con una de las más arraigadas creencias entre las mujeres, hasta el punto de ser la principal causa para no utilizar este tipo de anticonceptivos, ya sean orales o en parche. Según la revista "Obstetrics and Gynecology", en algunos de estos estudios se comparó la evolución del peso de dos grupos de mujeres, uno que utilizó anticonceptivos orales, y otro grupo de control que tomó placebos, sin que se pudiera observar diferencia alguna de peso entre las integrantes de ambos.

La razón de la amplia aceptación de la idea, desmentida por estos estudios, de que utilizar anticonceptivos orales engorda, quizá esté en el hecho de que en algunas pacientes puede producirse una discreta retención de agua en el organismo al comienzo del tratamiento. Por otra parte, puede aumentar la confusión la contraindicación existente en el uso de estos anticonceptivos en el caso de mujeres con serio sobrepeso (en torno a un 50 % más del peso ideal), pero esto no significa, ni mucho menos, que su uso produzca este sobrepeso.

En todo caso, habrá que seguir el criterio médico a la hora de decidirse por uno u otro método anticonceptivo, pero no podremos alegar razones de mantener la línea.

Creencia 16: La obesidad se hereda

Si bien en torno a un treinta por ciento de los casos de obesidad tienen base genética, para que se manifieste dicha obesidad deben darse también ciertos hábitos o comportamientos. La identificación de los factores genéticos que concurren en cada individuo puede ayudar en la terapia para tratar su obesidad, orientando acerca de qué comportamientos debe modificar.

Recientes investigaciones dirigidas por Alfredo Martínez, Catedrático de Nutrición de la Universidad de Navarra, indican que, si bien muchos casos de obesidad tienen su causa en ciertos defectos genéticos, para que se manifieste dicha obesidad deben darse también determinadas conductas, como vida sedentaria, ingesta excesiva de grasas, y otras. Esta diferencia genética explicaría la razón de que haya personas que comen poco y engordan, mientras otras comen de todo y se mantienen delgadas.

La importancia de estas investigaciones radica en que abren una vía para mejorar el tratamiento de la obesidad de cada paciente, según su perfil genético. Por ejemplo, se ha demostrado que la alteración de un determinado gen (receptor adrenérgico beta 2) hace que la persona que sufre dicha alteración engorde si no hace ejercicio con regularidad. Si identificamos, pues, este defecto genético en un determinado paciente obeso, deberemos resaltar en su tratamiento le realización de ejercicio, por encima de la limitación de la ingesta de grasas, por ejemplo, ya que la causa principal de su obesidad sería la falta de ejercicio.

Igualmente, y por lo que respecta a la metabolización de los distintos nutrientes, la base genética hace que cada persona metabolice de forma diferente las proteínas, los hidratos y las grasas. Conocida esta información genética, podría recomendarse a cada paciente que limitara la ingesta, preferentemente, de uno de estos tipos de nutrientes, por ser el que más le perjudicaría en el tratamiento de su obesidad. Así por ejemplo, ya se ha demostrado que ciertas personas que sufren una mutación en el gen PPAR deben limitar la ingesta de grasas, de forma preferente a otros hábitos, para tratar su obesidad de forma más efectiva.

De cualquier manera, es mucho lo que queda todavía por investigar, pues hasta el momento se han identificado más de 300 genes (de los 30.000 que componen el genoma humano) relacionados con la obesidad: apetito, termogénesis, depósito de grasa, etc.

Creencia 17: Más calorías, más saciedad

A igualdad de calorías, la capacidad de saciar de los distintos alimentos no es la misma; si escogemos los que más sacian, la ingesta total de calorías será menor.

Mucha gente piensa que la capacidad de saciar de los alimentos es relación directa de su contenido en calorías, y que por ello es indiferente comer uno u otro porque los que menos engordan sacian menos y comeremos más cantidad de ellos, hasta consumir una cantidad similar de calorías.

Sin embargo, recientes investigaciones indican lo contrario: a igualdad de calorías ingeridas, unos alimentos sacian más que otros. De esto se deduce que hay alimentos poco convenientes para mantener la línea, pues sacian menos. Con ellos, tenderemos a ingerir más calorías, pues en general comemos hasta alcanzar un determinado nivel de saciedad.

En un experimento, diversas personas de ambos sexos tomaron la misma cantidad de calorías de distintos alimentos, y se valoró a continuación cada 15 minutos la sensación de saciedad que experimentaban. Se comprobó así que los alimentos que más sacian (recordemos, a igualdad de calorías) son aquellos ricos en proteínas (pescado, carne, legumbres). A continuación, también con una alta capacidad de saciar, los abundantes en fibra, hidratos y agua: frutas, verduras, arroz, pasta y pan. Por último, los que menos sacian son los ricos en grasas: bollería, galletas y similares.

De lo anterior podemos sacar importantes enseñanzas prácticas en orden a mantener la línea, pues parece evidente que, respetando siempre la necesaria variedad alimenticia que nos garantice una nutrición saludable, es preferible consumir más proteínas, fibra e hidratos y menos grasas, pues aquellos nos saciarán más y al final tomaremos menos calorías.













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