miércoles, 25 de marzo de 2015

Cómo aumentar tu energía y tu deseo sexual en forma natural

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Cómo aumentar tu energía y tu deseo sexual en forma natural

Alimentos para mejorar la intimidad

La comida y el sexo, tienen un punto en común, son generadores de placer, mucho se dice sobre los alimentos afrodisíacos que son puente entre ambos conceptos.

En este artículo no vamos a tratar de eso. Sino de alimentos básicos que proporcionan energía. Si recurres a ellos con frecuencia, notarás como aumenta tu deseo sexual. 

La nota está en consumir un 75% de carbohidratos, alimentación que muchos deportistas siguen para tener mejor rendimiento, a eso suma vegetales, frutas, granos y legumbres.

Alimentos para Aumentar nuestra Energía

Sigue esta guía y notaras como se incrementa tu energía y por ende tú deseo sexual.

Aguacate. Su contenido nutricional es elevado: rico en vitaminas A y E, así como en aceites naturales, proteínas, hidratos de carbono y minerales que resultan esenciales para la generación de hormonas sexuales.

Avena. Restituye la energía perdida por desgaste físico, particularmente quienes viven estrés constante. Resulta especialmente indicado para la sexualidad porque fomenta el aumento de testosterona en la sangre, en otras palabras, incrementa el deseo sexual.

Canela. Bien se sabe que mejora toda clase de problemas relacionados con el frío porque entre otras cualidades, eleva la temperatura corporal. Asimismo, fortalece al sistema nervioso y aleja fatiga y depresión, razón por la cual también reduce tensión y ansiedad, que en muchas ocasiones resultan un obstáculo para una buena relación íntima.

Miel. Poderoso nutriente natural que proporciona energía y vitalidad en general, pero además contiene boro en abundancia, mineral que ayuda a aumentar los niveles de testosterona, hormona directamente relacionada con deseo y capacidad de tener orgasmos.

Nuez. Mejora la circulación y la funcionalidad del cerebro por su alto contenido en ácidos omega 3, fósforo y magnesio; colabora en la producción de glóbulos rojos, además de que mejoran depresión, estrés y fatiga. Consumir entre 6 y 12 nueces diarias es tan positivo para la salud como para el sexo.

Complejo B. Mantiene en niveles regulares la producción de hormonas sexuales; se consume a través de maníes, germen y harina integral de trigo, melocotón, durazno, maíz, pimiento rojo, verduras de hoja verde, melón, mango, leche, queso y huevo, entre otros alimentos.

Minerales. Fósforo, calcio y magnesio incrementan el deseo sexual; se consumen mediante semillas de ajonjolí, bacalao, atún, pollo, huevo y yogurt.

Vitamina E. Tiene efectos casi prodigiosos por lo que a la vida sexual se refiere, además de que incrementa la producción hormonal. La incluyen aceites vegetales, semillas, frutos secos, cereales, huevos, lechuga y brócoli.

El ejercicio regular y una actitud positiva, son complementos fundamentales para una vida sexual gratificante.

Alimentos y sustancias contrarias a la vida sexual

Aquí siguen una serie de consejos importantes para nuestra salud y nuestra vida sexual. Lo siguiente es lo que debemos evitar:

Tábaco: es el enemigo público número uno de nuestra salud y también del sexo, debido a que obstruye la circulación de la sangre en nuestras venas pueda causar muchas enfermedades y también problemas de erección en el hombre. Quien fume necesita 15 veces más vitamina C que cualquier persona que no fume, ya que la nicotina la destruye.

Alcohol y café: pueden irritar la próstata en los hombres, como también el azúcar y la sal consumidas en exceso.

El consumo masivo de alimentos industriales y la llamada comida chatarra no sólo perjudican la salud sino que no nos aportan la energía vital necesaria para vivir y gozar positivamente del sexo.

Todos los alimentos que elevan la presión o tensión sanguínea también son perjudiciales para la sexualidad, como el exceso de grasas animales y de alimentos artificiales.

Las mejores recetas afrodisíacas

Mousse de frambuesas y arándanos, con crema de madreselvas y salsa de naranjas.

Ingredientes:
• 1 taza de arándanos
• 1 taza de frambuesas
• 300 ml de crema de leche
• 2 claras de huevo
• 1 y ½ cucharadita de gelatina sin sabor
• ½ taza de azúcar
• 1 cucharada de néctar de flores de madreselva (es la gota que sale al retirar el pistilo de la flor)
• o 1 cucharada de miel de flores de tilo (disuelta en un poco de agua tibia)
• 1 pionono

Para la salsa:
•1 copa de vino blanco
•1 cucharadita de manteca
•1 cucharadita de fécula de maíz o harina
•1 cucharada de azúcar
•1 cucharadita de ralladura de cáscara de naranjas
•4 cucharadas de curaçao

Preparación:

Lavar muy bien las frutas, despepitar los arándanos, procesar todo con licuadora o mixer, mezclar con el azúcar y cocinar hasta que llegue a punto de ebullición; hidratar la gelatina e incorporar a la pulpa de frutas en caliente. Bajar la temperatura hasta cuando esté a temperatura ambiente y agregar 200ml de crema de leche batida a medio punto, mezclar muy bien para que se incorporen.

Batir las claras a punto nieve e incorporarlas primero firmemente, una tercera parte, y el resto en forma envolvente. Batir los 100ml de crema restante a medio punto, incorporar el néctar de flores o la miel, terminar de batir hasta que esté firme. Para la salsa, derretir la manteca y mezclar con la fécula, cocinar 1 a 2 minutos.

Calentar el vino blanco, agregar el azúcar y la ralladura de naranja, mezclar con la manteca y fécula cocidos, agregar el curaçaco y revolver cocinando sobre llama viva hasta que espese un poco. Enfriar y reservar. Con una plancha de acetato o celuloide cortar rectángulos de 10 X 20 cm, hacer unos cilindros con 10cm de alto.

Cortar 2 discos de pionono o bizcochuelo del mismo diámetro, colocarlo en el fondo de los cilindros, rellenar las ¾ partes con la mouse de frutos rojos, terminar con la crema de néctar, llevar a la heladera (nevera) 6 a 8 horas.

Armado del plato:

Hacer un espejo en el fondo del plato con la salsa, desprender la lámina de plástico del mousse y colocar en medio del plato. Terminar con algunas frutas rojas (arándanos, frambuesas, frutillas) y con hojitas de menta fresca. Decorar con violetas frescas o confitadas.

Ensalada de mariscos y frutas frescas

Ingredientes para 4 personas:
• 150 gr. de centollo
• 4 ostras
• 4 langostinos
• 4 almejas
• 1 endibia
• 1 manzana
• 1 kiwi
• lolo rosa

Para la vinagreta de centollo:
• 1/4 de cebolla
• 1 pimiento verde
• 1 pimientos de piquillo
• aceite
• vinagre y sal
Para la vinagreta de almejas:
• 1 ajo picado
• perejil picado
• aceite de oliva
• vinagre de Módena
• sal

Reducción de Oporto:
• 1dl. de vino de Oporto • 1/4 dl. aceite de oliva

Método:

Centollo:
Para cocer el centollo se pondrá una cazuela con agua y sal, y se cocerá unos 11 min. por cada kg. De peso. Después se le sacará la carne. Una vez sacada, se le añadirá la vinagreta.

Vinagreta:
Corta todos los ingredientes en brunoise y mezclarlos con el aceite y el vinagre.

Langostinos y almejas:
Se pelan los langostinos y se les deja la cola. Los mismos irán a la plancha con un poco de sal sobre ella. Las almejas se ponen en un sartén con un poco de agua al fuego hasta que se abran.

Por otra parte, se fríen las hojas de endibia, y se envuelve la almeja con una de ellas. Finalmente se pone por encima un poco de vinagreta de almejas.

Ostras:
Sacar las ostras de las conchas y ponerlas con un poco de aceite sobre la plancha ó sartén a fuego fuerte, vuelta y vuelta, con mucho cuidado para que no se pase.

Seguido se coloca en el plato.

Reducción de Oporto:
Reducir el Oporto hasta que quede como un caramelo ligero. Seguidamente sacar de la sartén a un recipiente, y añadirle el aceite.

Presentación:
Los langostinos irán sobre el kiwi laminado y el centollo sobra la manzana laminada y el lolo rosa.


Finalmente las almejas envueltas con la endibia irán en forma de cruz, junta con la ostra y se decora con una línea de la reducción de Oporto.





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jueves, 22 de enero de 2015

¿Qué alimentos tienen más azúcar?

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¿Qué alimentos tienen más azúcar?

Los alimentos con más azúcar


Muchos de nosotros solemos asociar el “consumo excesivo de azúcar” con pasarnos el día comiendo dulces, golosinas y bebidas azucaradas. Pero nada más lejos de la realidad, ya que no somos conscientes la cantidad de azúcar que consumimos al día.

He aquí los alimentos habitualmente consumidos que contienen más azúcar:

Cacao soluble

Hablamos de cacao en polvo que solemos añadir a la leche para hacer chocolatada. 

Muchas veces se pasa por alto, pero lo cierto es que la cantidad de azúcar de este producto es casi tan alta como la del propio azúcar, no en vano éste es su principal ingrediente (junto con algo de cacao desgrasado). Esto supone que 2 cucharaditas de cacao soluble nos aporten 15g de azúcar, una exageración por el simple hecho de dar algo de sabor a la leches.

Cereales del desayuno

Los cereales de desayuno, por más que algunos se empeñen, no son una opción realmente saludable porque su aporte de azúcar en algunas variedades puede llegar a ser de casi 50g por cada 100g de producto.

Galletas y bollería

Las galletas (por más que sean integrales, con soja, digestive…) y la bollería como madalenas, bizcochos y demás también contienen demasiada azúcar. En prácticamente todos los casos más de 20g de azúcar por cada 100g de producto.

Gaseosas, jugos y bebidas para deportistas

Aunque el agua es el elemento más abundante de las bebidas, el azúcar figura a menudo entre los primeros ingredientes y fija su valor energético. Los refrescos suelen ser los más azucarados. Una lata de refresco contiene el equivalente a tres sobres de azúcar, al igual que las bebidas de sabor menos dulce, como las tónicas. 

Las bebidas para deportistas experimentan un auge importante entre toda la población y, en particular, entre los niños que practican algún deporte. Sin embargo, el alto contenido en azúcares de estas bebidas no las hace recomendables para los pequeños, ya que se tienen que considerar como un refresco más y, por tanto, un dulce. Se ha comprobado que tomar este tipo de bebidas azucaradas entre horas es un hábito insano que predispone a la ganancia de peso, entre otros trastornos de salud.

Mermeladas

Las mermeladas comercializadas habitualmente tienen un 50% de azúcar y un 50% de fruta

Aunque una pequeña porción untada en pan de grano entero no supone un excesivo aporte de azúcares, la mejor alternativa será fruta fresca a la que no se le habrá añadido azúcar y además no habrá perdido nutrientes como la vitamina C al no haber sido expuesta a altas temperaturas.

Postres lácteos

Muchas veces camuflados tras el reclamo saludable de ser ricos en calcio, los flanes, natillas o incluso ciertos yogures pueden aportar más de 30g de azúcar por unidad, por lo que deberíamos acostumbrarnos a no consumir estos alimentos tan dulces y escoger los lácteos menos procesados y sin azúcar añadidos.

Salsas

Aunque generalmente las materias primas utilizadas hacen de las salsas un producto bastante grasiento, también suelen tener una cantidad apreciable de azúcar añadida como es el caso de muchas salsas comerciales o incluso de ciertos condimentos como la mostaza dulce o el kétchup.

Golosinas, chocolates y caramelos

Las golosinas, chucherías o caramelos el contenido de azúcar es el mismo que el del propio azúcar, al tratarse de unos productos casi elaborados exclusivamente con azúcar, jarabes de azúcares y colorantes.

Consumir golosinas con frecuencia o en gran cantidad es una costumbre insana que propicia malas digestiones e hinchazón abdominal, alteración en la flora intestinal, mayor propensión a las diarreas o al estreñimiento y a las infecciones de hongos, bacterias y parásitos que, a su vez, generan una mayor ansiedad por ingerir azúcares.

La amplia gama de chocolates y productos que lo contienen (bombones, trufas, helados, cremas...) esconden un alto contenido en azúcar. En su mayoría, es el elemento más abundante, mucho más que el cacao que les da color, aroma y sabor. 

El abuso de dulces predispone, además, a la obesidad, la diabetes, la caries y los problemas cardiovasculares






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miércoles, 7 de enero de 2015

¿Cómo debe ser la alimentación de un deportista?

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¿Cómo debe ser la alimentación de un deportista?

Alimentación para deportistas

La dieta ha de ser equilibrada y ajustada a las necesidades de cada deportista, al tipo y duración del ejercicio, al momento (entrenamiento o competición) y a las condiciones en las que se realiza.

¿Cómo cubrir las necesidades nutritivas?

Hidratos de carbono. Son los que mayor presencia deben tener en la dieta del deportista. Nuestro cuerpo los acumula en forma de glucógeno en el músculo y en el hígado. Las reservas son limitadas; se agotan hora y media o dos horas después de comenzar el ejercicio intenso, de ahí que la dieta deba aportar cantidad suficiente de carbohidratos para restituir las pérdidas y evitar la fatiga temprana.

Son fuente de carbohidratos: cereales (pan, arroz, pastas, cereales de desayuno, galletas, etc.), legumbres, patatas, frutas, lácteos azucarados, bebidas para deportistas y dulces.

En ocasiones se recurre a medidas que incrementan las reservas de glucógeno, conocidas como "sobre compensación" o "sobrecarga de carbohidratos". Para conseguirlo, inicialmente se instaura una dieta pobre en carbohidratos junto con un entrenamiento fuerte, lo que reduce al mínimo las reservas de glucógeno. 

A continuación y durante tres días, se aplica una dieta de alto contenido de carbohidratos con un entrenamiento ligero y por último, se aconseja una ingesta elevada de carbohidratos en el día de la competición.

Grasas. Conforme se van agotando las reservas de glucógeno, el organismo las emplea como principal combustible energético en pruebas deportivas de larga duración. 

Las cantidades que debe aportar la dieta de estos nutrientes, en periodo de entrenamiento, son las que se recomiendan a la población general, con un predominio de las grasas insaturadas (aceites, frutos secos o pescado azul) sobre las grasas saturadas (lácteos completos, nata, mantequilla, carnes grasas y derivados, vísceras y repostería industrial).

Proteínas. Las necesidades proteicas de los deportistas son ligeramente superiores a las de las personas sedentarias, debido a un mayor desgaste, a una mayor masa muscular y a la utilización de parte de la mismas como combustible energético. 

Los alimentos proteicos que se incluyen en la alimentación diaria son suficientes para cubrir estas necesidades sin necesidad de recurrir a suplementos que acarrean problemas de salud (desmineralización, sobrecarga renal…).

Vitaminas y minerales. Si la dieta es equilibrada, variada y adecuada, incluye cantidad suficiente de vitaminas y minerales. Sólo se pautarán suplementos en casos específicos y de mano de un profesional.

La hidratación. Con la práctica de ejercicio físico aumenta la sudoración para equilibrar la temperatura corporal y se pierden agua y electrolitos. 

Si el organismo está hidratado, el rendimiento, la velocidad y la resistencia física no se verán afectados, ni habrá riesgo de hipertermia (temperatura corporal mayor de 39º centígrados). 

Las necesidades de líquidos dependen de la duración e intensidad del ejercicio y de las condiciones climáticas (temperatura y humedad). Lo adecuado es aportar bebidas a una temperatura de entre 9-15ºC, beber líquidos (bebidas isotónicas o agua de mineralización débil) media hora antes, durante y al acabar el ejercicio.

Tipos de dietas

Entrenamiento

Resulta fundamental respetar cada día el número de comidas, su composición y los horarios. 

Se recomienda distribuir la alimentación en cinco tomas: desayuno, comida y cena y un almuerzo o merienda al menos una hora antes del entrenamiento.

 La comida fuerte previa al entrenamiento deberá realizarse al menos 3 horas antes del mismo. La dieta diaria puede incluir: 250 gramos de pan integral, un litro de lácteos bajos en grasa, 130 gramos de carne ó 150 gramos pescado ó 2 huevos, 350 gramos de fruta fresca y 250 mililitros en zumo y 50 gramos de fruta seca, 200 gramos de pasta o arroz (cocido) ó 200 gramos de patata, aceite de oliva y otras grasas como la margarina o mantequilla, 30 gramos de miel o azúcar y 40 gramos de frutos secos.

Competición

La dieta de competición abarca los tres días previos y el día de la competición. Los días previos el deportista tiene mayor motilidad gastrointestinal debido al estrés que le supone competir, lo que se asocia a diarrea. Conviene que durante esos días la comida sea rica en carbohidratos y pobre en grasas y fibra, para mejorar su tolerancia, reducir la diarrea y la mala absorción de nutrientes. La comida deberá realizarse 3 horas antes de la prueba para asegurar un adecuado vaciado gástrico, optimizar las reservas de glucógeno y conseguir unos niveles de glucosa en sangre normalizados. Recomendaciones generales:

Incluir una buena ración de arroz o pasta y evitar la legumbre y las ensaladas en la comida previa a la prueba. 

Disminuir el aporte proteico para facilitar la digestión. Preferir el pescado blanco a la carne y acompañarlo de patatas al vapor o al horno. 

Sustituir el pan integral por pan blanco. 

Incluir como postre yogur natural, tomar zumos en lugar de fruta fresca. 

Asegurar un adecuado aporte de líquidos. 

Una hora antes de la competición, conviene ingerir bebidas isotónicas, pan o galletas. 

Durante la competición, sólo se debe aportar alimentos en los deportes de larga duración (carreras, ciclismo, etc.).

Dieta de recuperación

Destinada a recuperar las reservas de glucógeno. 

Se han de tomar alimentos y líquidos en los 15 primeros minutos tras la prueba, momento en el que el organismo asimila con mayor rapidez los nutrientes ingeridos, sobre todo los carbohidratos. Dicha toma debe aportar entre 0,7 gramos y un gramo de carbohidratos por kilo de peso. Por ejemplo: 500 mililitros de bebida isotónica, 2 barritas energéticas de 35 gramos y un plátano o 300 mililitros de zumo de naranja, 300 gramos de compota de fruta y 40 gramos de galletas. Después, cada 2 horas, se aconseja tomar unos 50 gramos de carbohidratos (125 mililitros de zumo, 30 gramos de galletas y una fruta).

En ocasiones será preciso recurrir, bajo el control de un especialista, a suplementos de aminoácidos y antioxidantes -que aceleran la recuperación muscular- especialmente si se practican deportes de mucho desgaste (maratón, triatlón, ciclismo, etc.).

Coste energético

Deportes de fuerza (levantadores de pesas, lanzadores en atletismo, etc).

Un circuito de fuerza y resistencia de 2 horas tiene un coste energético de cerca de 1.000 calorías.

Deportes de resistencia (maratón, ciclismo, triatlón…). 

Se requiere de un gran volumen de entrenamiento semanal. 

En una maratón se puede llegar a consumir 2.800 calorías, en una etapa ciclista de 5 horas unas 4.800 y en una marcha montañera de 6 horas, en torno a 2.100 calorías.


Deportes de equipo (fútbol, baloncesto…)

En un partido de fútbol se pueden llegar a consumir hasta 1.800 calorías, ya que exige resistencia y velocidad.





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lunes, 15 de diciembre de 2014

Qué alimentos nos generan más hambre

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Qué alimentos nos generan más hambre

8 alimentos que nos generan más hambre

Algunos ingredientes y comidas nos dan más deseos de seguir comiendo que otros, como por ejemplo en el caso de los carbohidratos y las grasas. Aquí enumeramos ocho alimentos que siempre te dejan con ganas de más.

El hambre es la sensación de necesitar ingerir algún alimento.

Los alimentos son combustible, pero no todo lo que comemos tiene el mismo efecto en nuestro cuerpo. El efecto saciante de un alimento es una compleja interacción de factores mecánicos y hormonales.

Conocer cómo se comunica el intestino para alertar a su cerebro que usted tiene hambre de nuevo en respuesta a su última comida sigue siendo relativamente muy nuevo en las investigaciones médicas.

1- Pan blanco

La harina de trigo refinada no dispone de fibra, que permite un efecto saciante y dispara los niveles de insulina.

Los carbohidratos refinados (harina blanca, azúcares refinados, arroz blanco) pueden desencadenar antojos, no muy diferentes a los que experimenta un adicto con las drogas, según informo un estudio del 2013 en el American Journal of Clinical Nutrition. Mucho de esto se debe al jarabe de maíz de alta fructosa (otro de los ingredientes que dan hambre) que los compone.

Los investigadores especulan que esto no sólo puede activar el hambre, sino también los centros de recompensa y adicción en el cerebro, provocando que queramos más y más alimentos procesados.

2- Comida rápida

El azúcar, las grasas saturadas o trans (carne de vaca, aves, cerdo, leche entera, queso, manteca, helado) y la sal son los tres ingredientes base de cualquier comida rápida. Este resulta una combinación que provoca deshidratación y subidas de insulina que te generan ganas de comer nuevamente, aún después de haber terminado ya tu hamburguesa.

3- Comida china

El glucamato monosódico o E-621 (MSG) es una sustancia química añadida a la comida china para mejorar su sabor, pero puede causar un efecto yoyo en tus niveles de hambre. Según los investigadores de la Universidad de Sussex, Reino Unido, encontraron que las personas que comieron alimentos con este saborizante químico tenían un incremento importante de apetito una hora más tarde de haber comido.

Según otro estudio español, realizado por Jesús Fernández-Tresguerres, director del departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense en Madrid, indica que aumenta la voracidad en un 40%.

4- Chicles

Mascar chicle tiene un efecto que los científicos han descrito como "un engaño al estómago". Al masticarlo, generamos saliva que termina en nuestro estómago, el cual reacciona pensando que hay comida para digerir y, por tanto, activando la sensación de apetito.

5- Edulcorantes artificiales

Los endulzantes artificiales pueden engañar nuestro cerebro que codifica que estamos consumiendo azúcar cuando, en realidad, no es así. Esto provoca que un desajuste neuronal que podría estar relacionado con la sensación de hambre.

Los alimentos light por ende pueden provocarnos hambre, según indica un estudio, los edulcorantes pueden afectar la función del páncreas, y esto llevar a un descenso de glucosa, generando la respuesta normal del cuerpo traducido en hambre. Aunque faltan más investigaciones, lo más recomendado es que controlemos el consumo de productos dietéticos con edulcorantes y usemos los productos regulares en menor cantidad.

6- Jarabe de maíz de alta fructosa

El jarabe de maíz de alta fructosa se encuentra en la mayoría de los alimentos procesados que usualmente consumimos como galletas, cereales, jugos comerciales, gaseosas, yogures enteros, comidas prehechas, snacks, mermeladas, kepchup, postres de bebe, alfajores, hamburguesas, salchichas, aguas saborizadas y muchos productos más.

Este ingrediente afecta el metabolismo y por ende afecta nuestro apetito, dando sensaciones de antojos difíciles de controlar. El jarabe de maíz de alta fructosa reduce la secreción de la hormona leptina en el organismo, encargada de activar la sensación de saciedad y avisarnos que es hora de parar de comer. Verifica en las etiquetas nutricionales de los alimentos la existencia de este ingrediente y trata de descartarlo de la dieta diaria.

7- Sal

Actualmente se discuten aún su efecto adictivo. Este condimento es el más popular a la hora de sazonar y también nos abre el apetito. Es importante usarla con moderación para evitar problemas de salud como la hipertensión y la retención de líquidos entre otros padecimientos relacionados.

8- Mostaza

Nos da un rico sabor pero también estimula la producción de saliva y ácidos gástricos lo que genera que se dispare el hambre!

Dato adicional: Los medicamentos y el hambre
Tomar medicamentos puede cambiar tu apetito.

Algunos medicamentos de uso regular afectan nuestra sensación de hambre. Este efecto secundario es raramente mencionado, cuando los médicos entregan recetas, tal vez porque no es peligroso para la vida y por lo general desaparece cuando se deja de tomar el medicamento.

Algunos ejemplos son ciertos antidepresivos (elevadores del estado de ánimo), antihistamínicos (pastillas para las alergias), diuréticos (medicamentos que hacen orinar con más frecuencia), esteroides (medicamentos que combaten la inflamación) y tranquilizantes (calmar las drogas).


También existen los reductores del apetito como algunos antibióticos, medicamentos contra el cáncer, medicamentos anticonvulsivos, medicamentos para bajar la presión arterial y bajar el colesterol.




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