viernes, 27 de mayo de 2016

Cómo influye la actividad física en la obesidad

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Cómo influye la actividad física en la obesidad

Obesidad y actividad física

¿Cuáles son los factores a tener en cuenta para lograr un mejor rendimiento físico?

Con la actividad física constante se producen cambios en el funcionamiento corporal general, entre ellos los más destacados son: aumento de la capacidad de "quemar" la grasa celular; descenso de los niveles de triglicéridos, aumento del HDL (conocido como colesterol bueno) y disminución de la presión arterial.

Es fundamental, cuando se analiza el metabolismo en el ejercicio, prestar atención al funcionamiento de una hormona en particular, la insulina, con actividad "anabólica", de construcción, que funciona favoreciendo la entrada de los nutrientes circulantes a los tejidos, incluyendo los ácidos grasos. Al entrenar se comprobó que disminuye la secreción de esta hormona, y por ende también la captación y acumulación de grasa en los tejidos.

Los beneficios de la actividad física en el tratamiento del sobrepeso tienen 2 pilares fundamentales, el gasto calórico del ejercicio propiamente dicho y el factor psicológico que incluye una disminución del apetito que colabora en el control de la ansiedad y el mejoramiento de la imagen corporal.

Beneficios de la actividad física:

- Disminución de la presión arterial.
- Aumento de la capacidad pulmonar.
- Aumento de la fuerza muscular.
- Aumento de la capacidad aeróbica.
- Disminución de la masa grasa.
- Disminución de los niveles de triglicéridos.
- Aumento de HDL.
- Disminución de los niveles de insulina.
- Mejoría de la relación del individuo con el propio cuerpo.
- Modificación de la conducta alimentaria, con disminución del apetito, en especial de la ansiedad.

Tipo de ejercicio recomendable:

La actividad debe ser preferentemente aeróbica (marcha, trote, gimnasia, bicicleta, natación), la cual se recomienda practicar 3 veces por semana con una duración de 30 a 40 minutos por sesión. Es importante avanzar gradualmente, y conocer el límite propio.

Cada individuo tiene consideraciones particulares para la elección del tipo de actividad. Para evitar complicaciones, la persona debe ser evaluada por un profesional. Generalmente el ciclismo y la marcha son bien tolerados en todos los casos.

Conclusión:


La actividad física es un pilar fundamental del tratamiento de los trastornos del peso modificando la composición del cuerpo y el funcionamiento del metabolismo y los sistemas, mejorando la relación con la comida y con el propio cuerpo. Por ello es que desde esta mejoría se hace posible un tratamiento efectivo a largo plazo que culmine con una modificación de los hábitos erróneos del individuo.





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martes, 10 de mayo de 2016

CÓMO IDENTIFICAR QUÉ TIPO DE HAMBRE TENEMOS

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CÓMO IDENTIFICAR QUÉ TIPO DE HAMBRE TENEMOS

¿Hay varios tipos de hambre?

Según informa la pediatra de Harvard Jan Chozen Bays, también autora del libro 'Comer Consciente: Una guía para redescubrir una relación sana y alegre con los alimentos'), identifica siete tipos de hambre. Esta clasificación nos ayuda a esclarecer los distintos comportamientos alimentarios que podemos padecer de forma habitual muchas veces sin conciencia.

Apetito por los ojos

Deseemos comer el alimento al experimentar "solo con verlo" la gustosa sensación "crujiente" al ver la foto de las papas fritas; sentir cómo el chocolate se "derrite" en la boca y reconocer como "frescas" las hojas de lechuga y las rodajas de tomate con queso “derretido” de la hamburguesa de la foto. 

Según señala Bays, son muchas las investigaciones que han demostrado que "la vista es muy potente a la hora de influir en el comportamiento alimentario e incluso puede anular todas las demás señales de saciedad".

¿Hasta qué punto nos influye este aspecto a la hora de desear comer determinados alimentos?

Hambre por los aromas

De manera continuada estamos expuestos a aromas de alimentos tentadores, como el del pan o las medialunas recién horneados, el del café recién hecho o el de las palomitas de maíz o pochoclos a la entrada del cine. Los expertos coinciden en la importancia de tomar conciencia de la situación: pararse antes y pensar si de verdad se tiene hambre, cuántas horas han pasado desde la última comida, y cuánto queda para la siguiente.

Hambre o ansia oral

La experta en comportamiento alimentario lo describe como "el tipo de hambre que experimentan quienes tienen la 'necesidad' de probar constantemente nuevos sabores y texturas". 

Una forma de advertir estas sensaciones es prepararse un plato compuesto por alimentos de diferentes texturas: zanahorias crudas y frías, patatas calientes y cremosas, palomitas de maíz, colines de pan..., masticar cada bocado entre 15 y 20 veces, y centrar la atención en las sensaciones de la boca y en los movimientos de la lengua. 

También resulta curioso experimentar la textura y el sabor de alimentos menos comunes, como distintas frutas exóticas (el maracuyá, los lichis o los nísperos, entre otros) según se prueben todavía verdes o en su punto óptimo de consumo. 

En otras circunstancias de pérdida de salud se experimenta justo lo contrario, la pérdida del gusto por los alimentos. Esforzarse en la presentación de los platos, en los olores y en las texturas es fundamental para que la persona enferma recupere el apetito y la salud.

Hambre de estómago

"Tengo ataques de hambre" es una frase que refleja este tipo de apetito, que conduce a comer más y de una manera desmedida. En estos casos, es importante dar pautas y enseña técnicas de control de la ingesta para distinguir y no confundir la sensación de ansiedad con el hambre. 

¿Tengo realmente hambre o en realidad es apetencia por algún sabor o por algún alimento en concreto? 

¿Me entran ganas de comer siempre a la misma hora?

Si por el contrario, el "estómago" pide algún alimento concreto, la doctora sugiere observarse a uno mismo y reconocer las sensaciones que le invaden en cada momento. ¿Tensión? ¿Nerviosismo? ¿Inquietud? ¿Fatiga mental? ¿Alegría? ¿Euforia? Es posible que el cuerpo no esté necesitado tanto de comida, pero sí de descanso. 

Unos ejercicios de estiramientos, unas respiraciones profundas, salir a la calle unos minutos a respirar aire fresco pueden ayudar a identificar el origen del apetito. Saborear un té o comer pausadamente una fruta o unas tortitas de cereales son algunas propuestas sanas; mucho más ligeras (y digestivas) que caer en la tentación de comer la galleta de chocolate, el bombón, las patatas fritas o los frutos secos.

Hambre corporal

Responde a uno de los instintos más primarios: cuestión de supervivencia. Por ejemplo, está estudiado que la preferencia por el sabor dulce es innato, determinada por una predisposición genética a sobrevivir, al mantenimiento de la especie.

La especialista explica este tipo de hambre como la necesidad orgánica de ciertos nutrientes que se ve referida como la querencia por comer alimentos muy concretos: chocolate, zanahorias, almendras (y no otros frutos secos), queso, sardinas... 

También advierte que "el cuerpo lo pide para funcionar de manera óptima, aunque la mayoría de nosotros hemos perdido la capacidad de oír lo que nos está pidiendo", ya que popularmente estos comportamientos se identifican como "antojos".

Hambre mental o mind hunger

El poder de la mente es inmenso, y es el responsable en gran medida de nuestro comportamiento alimentario. 

La doctora Bays traslada una reflexión muy interesante, que es que "cuando comemos en base a los pensamientos, nuestra alimentación se basa por lo general en la preocupación", lo cual nos puede conducir a comer demasiado sin justificación, o todo lo contrario, a dietas estrictas sin fundamento dietético ni médico, a una alimentación muy limitada y monótona que no se puede sostener en el tiempo porque comprometería la propia salud física y el equilibrio mental.

Pensamientos como "tengo que comer menos azúcar", "debo cocinar con menos grasa", "desayuno el doble porque tal vez no tenga tiempo de almorzar", o "después de este día tan estresante, me merezco un chocolate" son algunos ejemplos de este tipo de "hambre".

Hambre emocional


Según Bays, las relaciones "más desequilibradas con los alimentos son causadas por no atender a los sentimientos". Es el tipo de hambre que se siente ante un vacío sentimental, comer por compensar un dolor o un vacío, para sentirse “lleno”, sentir un tipo de bienestar. Con el tiempo y mucha ayuda, se puede lograr desunir hambre y emociones, y ver que ya no es necesario comer si estoy alterado emocionalmente.








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martes, 5 de abril de 2016

Cómo saber si mi placer por la comida es una adicción

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Cómo saber si mi placer por la comida es una adicción 

¿Eres un Adicto a la Comida?

La adición a la comida, como cualquier otra adicción, es una pérdida de control...

Aunque la sociedad y la clase médica han comprendido eficientemente el alcoholismo y el abuso de drogas, solo en años recientes hay igual aceptación al hecho de que las personas puedan ser adictas a la comida de la misma manera.

Cuando cualquier sustancia es ingerida por el cuerpo sin importar su potencial daño o el exceso de necesidad que el cuerpo tiene por ella, se dice que esa sustancia es abusada. 

Los individuos que abusan de estas sustancias de esa forma, son adictos. Estas personas se vuelven psicológicamente y mentalmente dependientes de ciertas sustancias, en este caso la comida.

Como determinar mi adicción:

Si puedes responder afirmativamente a cualquiera de estas preguntas es muy probable que seas adicto a la comida.

¿Comes cuando no tienes hambre o cuando te sientes triste o deprimido?

¿Comes en secreto o comes de manera diferente cuando estas solo que cuando estás en frente de otros?

¿Consumes cantidades inusuales de comida y luego te purgas con vómito o laxantes para deshacerte del exceso?

¿Hay alimentos que son dañinos para ti, pero los comes de todas formas?

¿Te sientes culpable luego de haber comido?

La Adicción a la comida es un problema que puede llegar a convertirse en enfermedad. 

Se produce cuando aparece obsesión por la comida, el peso y la imagen corporal, y es similar al alcoholismo o la drogadicción, aunque, en principio, no tiene consecuencias tan graves. 

El problema de las personas adictas a la comida es que no pueden eliminar el causante, pues una persona alcohólica o adicta a las drogas puede dejar de serlo si no vuelve a probar el alcohol o las drogas, pero cuando los alimentos se convierten en una droga, no se puede dejar de comer para siempre, por lo que las tentaciones están siempre a la vuelta de la esquina.

Para evitarlo, hay que aprender a diferenciar los alimentos más adictivos de los menos, y seguir una alimentación sana y equilibrada para no tener carencias y evitar otras obsesiones relacionadas con la comida, pues estas personas pueden desarrollar bulimia, anorexia, vigorexia, ortorexia, etc. Todo tipo de trastornos psicológicos relacionados con los alimentos.

Causas y Manifestaciones

En la adición a la comida, el individuo entiende que su manera de comer es dañina, pero continúa con el comportamiento destructivo. Este fenómeno es tanto psicológico como fisiológico.

Muchos individuos tienen lo que puede ser denominado como “alergias alimenticias”. Estas son comidas que cuando se ingieren provocan síntomas negativos y cambios en el cuerpo, pero al mismo tiempo provocan deseos. Por ejemplo, el individuo diabético, podría “enfermarse” por el consumo de azúcar, pero seguirá deseándola y comiéndola en exceso, con efectos adversos. 

Los estudios continúan observando ciertas proteínas en la leche y el trigo que cuando se ingieren producen efectos similares a los de los narcóticos. Estos químicos imitan los supresores del dolor naturales, endorfinas, y que han sido llamadas “exorfinas”. 

Es posible que los individuos que padecen depresión, baja-autoestima o soledad; encuentren alivio cuando ingieren una alta cantidad de ciertos alimentos tales como la sal o el chocolate. El inmediato bienestar desaparece dando paso a una sensación de enfermedad o de culpa, conduciendo a más depresión. 

Debido a que el adicto está fuera de control, volverá una vez más al mismo patrón de alimentación en un esfuerzo, consciente o inconsciente, por sentirse mejor. 

Los adictos a la comida provienen por igual de todas las edades, razas y géneros. Estos pueden tener sobrepeso, bajo peso y algunos peso normal. Todos ellos están unidos por su obsesión con la comida. 

Los individuos obesos sufren humillación debido al exceso de peso; pueden ser aletargados y sedentarios, incapaces de de moverse con libertad. 

Las personas con bajo peso pueden ser bulímicas; aunque comen obsesivamente, están tan temerosas de padecer sobrepeso que se inducen al vómito, toman laxantes o ejercitan compulsivamente para evitar ganar peso. También podrían alternar con periodos de anorexia, absteniéndose de los alimentos con el fin de controlar su peso, pensando constantemente en qué comer y en cuánto pesan. 

El tema de los alimentos es una miseria para estas personas; cuentan calorías compulsivamente, comiendo sin disfrutarlo.

Recuperación a conciencia

La Adicción a la comida es una condición seria con muchos efectos adversos para la salud. Obesidad, trastornos psicológicos, diabetes y unas pocas anomalías gástricas. Por supuesto, el primer paso para la recuperación es la concientización y aceptación del problema. Médicamente, los individuos deben identificar cuales alimentos —los alimentos detonadores— provocan los síntomas y deseos.

Hay alimentos a los que no podemos resistirnos, tanto que a veces no sabemos parar y acabamos con un atracón, dolor de barriga y la solemne promesa de no volver a probarlos nunca más… hasta que recaemos y volvemos a caer sin control. 

Hay comidas que enganchan, alimentos a los que no podemos resistirnos y por los que tenemos una especial predilección, como el chocolate, el queso, los dulces, las hamburguesas, etc. Estos alimentos nos hacen sentirnos culpables y rompen nuestra fuerza de voluntad, pero hay una explicación médica a esta reacción, son alimentos que estimulan los centros cerebrales, contienen sustancias químicas capaces de producir diferentes sensaciones de placer y bienestar, por eso somos más sensibles a las tentaciones cuando tenemos un día malo, mucho estrés o estamos bajos de moral.

Alimentos adictivos: ¿Quién es quién?

Hay alimentos que actúan produciendo efectos en el cerebro como lo hacen las drogas. 

Algunos tienen efectos estimulantes como el chocolate y actúan sobre los centros del placer y bienestar, otros, en cambio, son relajantes como los dulces e inciden en los receptores opiáceos. 

Hay alimentos más adictivos que otros y personas más sensibles a estos. 

En general los hombres son más vulnerables a la tentación de la carne, mientras las mujeres no resisten el dulce, pero no siempre es así. Sea cual sea tu perdición, cualquier alimento puede volverse una droga cuando pierdes el control y quieres tomarlo todos los días, hasta una sosa lechuga tiene sustancias relajantes parecidas a los opiáceos que pueden causar adicción.

Chocolate. 

Uno de los alimentos más populares en el mundo, placer de los dioses y misterio para los bioquímicos neuronales, pues produce numerosos efectos que están siendo estudiados. 

El chocolate tiene una gran cantidad de sustancias químicas que influyen en varios receptores neuronales, desde sustancias similares a los cannabinoides de la marihuana a compuestos similares a las anfetaminas. 

Su principal acción es energizante y estimulante, por su contenido en cafeína y teobromina, pero también puede calmar la ansiedad por ser rico en hidratos de carbono y grasas vegetales, y evitar la depresión gracias a la feniletilamina, una sustancia que provoca la misma sensación que el enamoramiento.

Quesos y leche. 

Después del chocolate, el queso es uno de los alimentos que más adictos produce. 

Los lácteos son uno de los alimentos imprescindibles en la alimentación diaria, pues nos aportan proteínas de alta calidad y calcio, y a pesar de su contenido en grasas saturadas, cada vez hay más estudios que demuestran que la leche ayuda a mantener el peso, y que las personas que no toman lácteos tienen más grasa corporal. 

Curioso, pero es que la leche no es sólo grasa, el calcio de la leche y algunas sustancias como el CLA (ácido linoleico conjugado) que contiene la leche de las vacas alimentadas con pasto natural, ayudan a eliminar la grasa y a prevenir la obesidad. 

En los bebes lactantes la leche materna contiene muchas sustancias con efectos psicológicos, algunas de ellas producen seguridad, sueño y un vínculo especial con la madre. 

Cuando vamos creciendo es costumbre tomar un vaso de leche caliente antes de dormir. La razón está en que la caseína, una de las proteínas de la leche, al ser digerida produce unos péptidos de naturaleza opioide, conocidos como casomorfinas, que favorecen el sueño. 

En los quesos, la cantidad de caseína es mucho más concentrada.

 En la adicción a los lácteos también intervienen factores como su sabor y la gran cantidad de variedades que hay en el mercado. Este placer del buen gourmet no tiene problema, salvo cuando nos volvemos adictos a estas exorfinas en situaciones de ansiedad o estrés. 

Añadir queso a todas las comidas o tener deseos de tomar queso, puede estar relacionado con la necesidad de calma y tranquilidad ante situaciones estresantes o cuando no podemos controlar nuestra ansiedad. Por esta razón los fabricantes de comida ofrecen variantes con queso de sus productos, porque saben el "enganche" que produce.


Café y té. 

La cafeína es un estimulante natural que ayuda a mantener la actividad y la vigilia. 

La mayoría de las personas necesitan café, té y bebidas con cafeína (guaraná, colas, etc.) para levantarse, y se vuelven dependientes de estas bebidas en cualquier momento de "bajón". 

Como todo, no tiene problema si lo consumes con moderación. 

Es típico que se tomé café o té antes de una competición para poner "chispa" en la carrera. Pero ten en cuenta que si tomas demasiada cafeína, no sólo tendrás adicción, también acabarás con problemas físicos (ansiedad, alteraciones del ritmo cardiaco, hipertensión, etc.) 

Si necesitas cafeína para mantener tu ritmo diario, puede que haya llegado la hora de plantearse un cambio, bajando el ritmo.



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jueves, 17 de marzo de 2016

Cómo aumentar la libido con una alimentación natural

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Cómo aumentar la libido con una alimentación natural

En el deseo sexual, están implicados en gran parte los nutrientes que el cuerpo necesita para realizar todos los procesos, sobre todo, los hormonales, las cuales sufren un desequilibrio precisamente por la falta de nutrientes que influyen en el metabolismo del cuerpo. Una merma en el deseo, o en la respuesta del cuerpo frente al sexo podría perfectamente ser corregida con cambios alimentarios, o con la suplementación adecuada

• Cacao: Si el chocolate contiene más del 65% de cacao puro, contendrá altas concentraciones de feniletilamina (FEA), una sustancia que provoca euforia, pues hace que se libere endorfinas y serotonina; estimulantes naturales que provienen de alimentos que aumentan la libido y dopamina que es el compuesto químico que libera el cerebro cuándo se sucede un orgasmo. También el calcio favorece las transmisiones nerviosas y por tanto, mayores sensaciones.

• Ostras: Marisco riquísimo en zinc, mineral imprescindible en la formación de la testosterona. Es un marisco afamado por contarse entre los alimentos que aumentan la libido por tener innegables cualidades afrodisiacas. También contienen ácido aspártico y aspartato,  un compuesto que ayuda en la liberación de hormonas sexuales como la testosterona y el estrógeno.

• Nuez moscada: Una especia particular por ser considerada un potente afrodisíaco. Tiene la capacidad de estimular las células nerviosas y la circulación de la sangre, lo que provoca que aumente el deseo sexual. No cabe duda de que la nuez moscada se encuentra entre los alimentos que aumentan la libido.

 Miel: En la antigua Pakistán, para ponerse en forma, las personas bebían aguamiel todos los días durante el primer mes después de la boda. Se llamaba a este mes “mes de la miel”, posteriormente llamado “luna de miel”. La miel es rica en carbohidratos lentos y energéticos y rica en vitamina B tan necesaria en la fabricación de testosterona.

• Arroz integral: un cereal con altos contenidos en vitamina B, nutriente que juega un papel imprescindible en que se produzca el deseo, algo muy  importante en los alimentos que aumentan la libido. Tanto así, que la vitamina B es llamada la vitamina de la energía. También es una gran fuente de magnesio, elemento esencial para las contracciones musculares.

• Pollo: Los niveles de testosterona son importantísimos para mantener en perfecto estado  todos los aspectos de la salud sexual: producción de esperma, libido, erecciones, etc.  Y  la producción de testosterona está estrechamente ligada a los niveles de zinc y de vitamina del grupo B, especialmente la B6 y ambos nutrientes abundan en la carne de pollo.

• Sandía: Un grupo de científicos de Estados Unidos han demostrado que la sandía produce en el cuerpo del hombre efectos similares al Viagra y se debe a sus componentes citrulina y otro llamado arginina, elementos que aumentan la libido y que ayudan a que el cuerpo libere óxido nítrico, un compuesto que relaja los vasos sanguíneos del pene y de la vulva, ayudando a la erección, o la excitación.

• Semillas de calabaza: Tienen un altísimo contenido en zinc. El zinc es clave en la sexualidad y la fertilidad y está presente en casi todos los alimentos que aumentan la libido. Es tan importante, que si se administra la cantidad suficiente de zinc y ácido fólico, un hombre subiría hasta en un 74% el recuento de espermatozoides. Sería la solución ante la infertilidad. La semilla de calabaza, además, ayuda a mantener saludable la próstata.

• Granada: El zumo de granada ayuda a combatir la disfunción eréctil, según “The International Journal of Impotence Research”. Se cree que se debe a los potentes antioxidantes contenidos en el zumo de la granada, los cuales luchan de manera eficaz contra los radicales libres. El zumo de granada es uno de los alimentos que aumentan la libido.

• LinazaLa semilla de lino o linaza contiene un alto porcentaje en nutrientes de calidad, sobre todo en ácidos grasos esenciales, lo que introduce a este alimento entre los alimentos que aumenta la libido.

• Jengibre: Hay estudios publicados cuyos resultados demuestran que las ratas macho a las que se administró jengibre aumentaron en su peso testicular. Se concluye que el jengibre podría tener efectos similares en los niveles de testosterona humana.

• Palomitas de maíz: Las palomitas de maíz, presentes siempre en reuniones sociales e infaltables viendo una película en pareja tiene los niveles más elevados de arginina vegetal que hay entre los alimentos. Según numerosos estudios, la arginina es el principal componente de la calidad y cantidad de la esperma. Se cuenta entre los alimentos aumentan la libido.

• Chile picante, guindillas o ají: Ya sabemos que las comidas picantes aceleran el corazón. La capsaicina -el compuesto que hace que el chile pique-, también dispara la liberación cerebral de endorfinas, llamadas “hormonas de la felicidad”. El picante ayuda a que mejore el sistema nervioso. Todo esto propicia la excitación sexual. El chile obviamente se cuenta entre los alimentos que aumentan la libido.

• Solomillo de ternera: El solomillo contiene grandes cantidades de L-arginina y como hemos dicho, la arginina es el principal componente del semen.

 Arándanos: El arándano ayuda a relajar los vasos sanguíneos, mejorando el llenado de sangre del pene, produciéndose erecciones más fuertes. Además, su aporte en vitamina C es alto y la vitamina C es clave para la fabricación de la esperma.

• Chocolate negro: Está demostrado que el chocolate negro se cuenta entre los alimentos que aumentan la libido. Procedente del cacao puro reduce la hipertensión arterial, algo que ayuda a hombres que sufren de impotencia sexual. Además, los flavonoides presentes en el cacao natural ayudan en la producción de óxido nítrico, el compuesto que relaja las venas y del que ya hemos hablado. El óxido nítrico es el aporte principal del Viagra para que se produzcan las erecciones.

• Plátano: Es una fruta que contiene bufotenina, un alcaloide químicamente similar a la serotonina. Mejora el estado de ánimo, la confianza y el impulso sexual. La bufotenina también estimula el ritmo y la fuerza de las contracciones cardíacas.

• Almendras: Las almendras contienen ácidos grasos esenciales omega que regulan las prostaglandinas, elementos esenciales para producir hormonas sexuales. Su alto contenido en vitamina E altamente antioxidante ayuda en la formación de un esperma de mayor calidad. También se puede contar entre los 30 alimentos que aumentan la libido.

 Gambas: Las gambas tienen un alto contenido en zinc, principal nutriente para la fabricación de testosterona. Además, contienen calcio y magnesio, muy necesarios para que se produzca la contracción muscular que ayuda a regular el impulso sexual, el conteo de espermatozoides y la fertilidad. Contienen mucha fenilalanina, un aminoácido que ayuda en gran manera a regular el estado de ánimo y a mejorar el apetito sexual. Las gambas se cuentan entre los alimentos que aumentan la libido.

• Pepino: Se ha descubierto que el aroma del pepino es uno de los aromas que más despiertan el deseo femenino. Esto está recogido según un estudio de la Fundación de Investigación y Tratamiento del Olfato y el Gusto de Chicago (EE.UU.).

• Semillas de sésamo: Ya en la antigüedad, el sésamo se usaba como símbolo de fecundidad. Las novias de la antigua Grecia recibían pasteles de sésamo en señal de lo que se esperaba de ellas. Estas semillas contienen una gran carga de selenio y zinc y también son ricas en calcio, magnesio, vitamina E y grasas esenciales. Son todos nutrientes imprescindibles para la salud de la libido.

• Espárragos: No todos saben que los espárragos se cuentan entre los alimentos que aumentan la libido. Son vegetales con altos contenidos en potasio y calcio. Ambos nutrientes son imprescindibles en la producción de hormonas y en la energía del cuerpo.  Los espárragos son también ricos en vitamina E, que hace que el flujo sanguíneo hacia los genitales mejore.

 Nata: Tomada con moderación, la nata es una fuente de calcio importante. El calcio es necesario en mejorar las contracciones musculares que se asocian a las erecciones. Contiene L-arginina, esencial para la formación de esperma y ni qué decir tiene, que la nata está asociada a los juegos eróticos, lo que le da un valor añadido entre los alimentos que aumentan la libido.

• Cacahuete: El cacahuete o maní ayuda a mantener la salud cardiovascular. Eso va a garantizar un flujo de sangre adecuado a una buena erección. Además, los cacahuetes contienen grandes cantidades de ácidos grasos Omega 3 que mantienen el colesterol a raya. Un colesterol alto, puede producir disfunción eréctil.

• Espinaca: Debe comerse cruda. La espinaca es una de las pocas fuentes vegetales de coenzima Q-10, nutriente estrechamente relacionada con la motilidad de los espermatozoides.
Contienen también grandes cantidades de hierro. Todos nutrientes propios de los alimentos que aumentan la libido.

• Apio: Considerado el Viagra verde, el apio como afrodisíaco es de los mejores alimentos que aumentan la libido. Ya los romanos lo utilizaban como afrodisíaco. También contiene una gran cantidad de las feromonas llamadas androstenona y androstenol, las cuales atraen a las mujeres. Como anécdota, diremos que masticar apio, ayuda a mantener el aliento fresco y limpia la boca.

• Ajo: Al contrario que el apio, que deja la boca fresca, puede que el ajo no sea el aroma ideal, pero la alicina contenida en él aumenta el flujo sanguíneo y por supuesto también la libido.

 Trufa: La trufa tiene cualidades afrodisíacas reconocidas. Es debido a su intenso aroma de una sustancia llamada androstetenol que imita al olor de las feromonas sexuales humanas.

 Tomate: Su elevado contenido del tomate en betacaroteno, precursor biológico de la vitamina A engloba al tomate entre los alimentos que aumentan la libido. La vitamina A también actúa en los niveles de testosterona.

• Atún (y la mayoría de pescados azules): Fuente rica en vitamina B3 que tiene efectos muy beneficiosos en la dilatación de los vasos sanguíneos. Es algo que mejora sensiblemente la potencia de los orgasmos. Además, contienen altos contenidos en ácidos grasos esenciales, que ayudan a equilibrar el colesterol en la sangre.

A estos alimentos, podemos agregar la maca andina, infaltable entre los alimentos que aumentan la libido…

Recuerde que los alimentos son una especie de “gasolina” para que el cuerpo realice todas sus funciones biológicas y si le damos comidas basura, o alimentos procesados por la industria, conservas, grasas, embutidos, alcohol, drogas, etc. el cuerpo no tendrá energía y será un motor que correrá poco y con mucho esfuerzo, mientras que si le damos alimentos de calidad (a la antigua usanza), el motor desarrollará todo su potencial. Esto es válido para todos los procesos corporales, no sólo en el sexual. Los alimentos que aumentan la libido son esenciales par ala vida.








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